Domingo 15 de Diciembre/17:50 hs
EDICIÓN IMPRESA

Compartir para sanar

El grupo de autoayuda se reúne dos veces al mes en Terapias Integrales.

“Cuando se pierde un hijo, la vida se da vuelta como un guante de goma

que uno se saca de la mano, como los guantes finitos de los cirujanos que

la única manera de sacárselos es dándolos vuelta,
todo lo que estaba afuera queda adentro 
y todo lo que estaba adentro quedó  fuera. Así comienza a ser la
vida para nosotros”.

Gustavo Berti, fundador de Renacer.


Los ojos de Carolina muestran sabiduría y entereza. Son los ojos de alguien que, a pesar de sólo tener 38 años, ha perdido mucho, demasiado. Se sabe consiente de esa pérdida, y ha usado tablas de salvación para salir a flote, sabiendo que debía hacerlo, por obligación, pero también por amor. El 26 de junio se cumple el primer aniversario de la muerte de su hijo mayor. La proximidad de la fecha trae recuerdos, nubla los ojos y oscurece un poco el corazón. “Tengo mis días”, acepta Carolina, “hoy es uno bueno, pero ayer lloré todo el día”. 


Caro, es una de las tres integrantes con las que cuenta el grupo Renacer, que comenzó a funcionar en la ciudad en marzo de este año, en las instalaciones de Terapias Integrales, ubicada en calle Deán Funes 56. Allí confluyen padres que han perdido hijos, pero también puede participar cualquier persona que este atravesando por un proceso de pérdida o duelo, y que necesite refugiarse en sus pares para poder salir adelante. 

El primer paso
Liliana Márquez, psicóloga, fue la impulsora de estas reuniones, que se realizan los segundos y cuartos sábados del mes. “A través de algunas de mis pacientes, vi que había una realidad concreta de muchos padres que habían perdidos hijos o personas que debían lidiar con la pérdida de algún ser querido, y conociendo la experiencia de Renacer en Córdoba y otras ciudades de la provincia, me pareció buena idea que se pueda aplicar acá en Alta Gracia”, explicó la profesional. “Cuando comenzamos, recibimos mucha ayuda de las personas que concurrían al grupo en Córdoba. Nos dieron una gran mano y venían a las primeras reuniones para guiarnos un poco. Además tenemos a nuestros padrinos mágicos, Aníbal y Karina, que durante sus vacaciones en Los Reartes – ellos son de Buenos Aires – se pusieron a disposición y nos ayudaron un montón”. 


Renacer es un grupo de autoayuda para padres que han perdido hijos, un lugar donde es posible trascender el dolor, crecer y decirle sí a la vida, a pesar de todo. El grupo se inició en Río Cuarto en 1988, por iniciativa de Alicia Schneider y Gustavo Berti, cuyo hijo falleció en un accidente a los 18 años. Allí no hay afiliaciones políticas ni religiosas, no se pagan derechos ni cuotas, sólo se comparte la experiencia dolorosa que es la pérdida de un hijo, independientemente de la edad o la forma en que hayan muerto. 


“Esto no es un grupo de duelo, no nos juntamos a llorar. Obviamente que se llora, pero lo importante es poder compartir experiencias, herramientas y modos de trabajar para poder encontrar consuelo en la pérdida a través de la aceptación”, explica Liliana. 

Buscar ayuda en el que también sufre

“Mi patrona me pasó el dato del grupo. Me dijo: ‘tenes que ir, te va a ayudar’. Yo siempre utilicé lo que tuve al alcance para poder salir adelante, para volver a vivir. Tengo otro hijo, más chico, y un marido, no me podía permitir el camino más fácil: tirarme en la cama y llorar. Estaba con terapia individual y cuando me dijeron de Renacer quise ir a ver de qué se trataba y me quedé”, recuerda Carolina. 


“Uno cree que cuando le pasa esto tan espantoso, nadie entiende su dolor, que es indescriptible, pero cuando conoce a otros papás u otras personas que pasan por lo mismo, te das cuenta que no estás sólo, y que si otro salió adelante yo también puedo, con las mismas herramientas o con otras que vas descubriendo en el camino. Lo importante es tener las ganas y la voluntad de hacerlo. En Renacer tomamos el dolor y lo convertimos en amor. Es fundamental poder aceptar la pérdida, lidiar con la pérdida, con la realidad de la pérdida, para poder sanar y transformar. Pero también es real que cada uno hace su proceso como quiere o puede, como le sale. Los tiempos en cada uno son diferentes y las ganas de exteriorizar el dolor también”, asegura Carolina.  “Yo hoy a mi hijo lo sueño, lo siento en todos lados. Los veo en las flores, en el sol, en un lindo paisaje. Yo sé que él está conmigo y me acompaña”.


“Me enojé mucho con Dios. Cuando uno pierde un hijo, sin importar las circunstancias, es imposible no culparse, no preguntarse ‘¿por qué me pasó a mí?’, y son cuestionamientos que no tienen sentido porque son cosas que pasan. Por eso es importarse no cerrarse al dolor, sacarlo, compartirlo con otros, y más con otros que han pasado por lo mismo, para entender que nadie está solo. Muchas veces creemos que somos las víctimas, los únicos que sufrimos. Pero empezamos a entender que todo el amor que teníamos por nuestro hijo no puede terminar así. Es un amor que crece con la pérdida. El recuerdo de nuestro hijo nos hace ver que otras personas nos necesitan", confiesa Carolina. 

¿Qué es Renacer?
El primer grupo fue fundado por el matrimonio Berti en Río Cuarto el 5 de diciembre de 1988. A la fecha hay grupos en casi toda Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Panamá, Méjico y España.


Los grupos no tienen asistencia médica, religiosa o psicológica, están constituidos por padres que han perdido sus hijos o todo aquél que sufre la pérdida de un ser querido. 


Los padres que han perdido sus hijos, independientemente de la causa que produjo esa pérdida - enfermedad, accidente, suicidio u homicidio - viven una crisis existencial muy severa y la experiencia más próxima a su propia muerte. Las preguntas sobre el sentido de la vida, el significado de la muerte, la existencia de Dios, el amor y tantas otras que en la vida cotidiana parecen cuestiones filosóficas, adquieren una importancia extrema y encontrar una respuesta para ellas se convierte en un largo y difícil camino.


Cada respuesta es personal e intransferible y debe darla cada uno. Los grupos de ayuda mutua Renacer, constituidos por padres que han pasado o están pasando por esta dolorosa experiencia tienen como orientación general los principios de la logoterapia de Victor Frankl.


La logoterapia más que preocuparse por la solución de los conflictos, insiste en buscar un sentido a la vida por el cuál vivir. El que tiene un para qué, encuentra el cómo. Bajo la advocación "Sí a la vida a pesar de todo"; los miembros del grupo Renacer saben que "no importa lo que esperan de la vida, lo que importa es lo que la vida espera de ellos". Son ellos  los que le dan un sentido a su propio sufrimiento. 
 

Valorar esta noticia

9% Satisfacción
81% Esperanza
9% Bronca
0% Tristeza
0% Incertidumbre
0% Indiferencia
Comentarios