EDICIÓN IMPRESA

Que derrame

Tras cinco ediciones, es hora que la fiesta gastronómica comience a beneficiar a la ciudad que la sostiene.

Por Julia Conalbi
De Nuestra Redacción

Este jueves, comienza la quinta edición del festival gastronómico Peperina. Con más de 300 puestos de la provincia y la región y más de 50 restaurantes que participan, la actividad busca consolidarse en la agenda gastronómica de Córdoba y en la propuesta turística provincial para Semana Santa.

Dolli Irigoyen, Osvaldo Gross, Narda Lepes, Soledad Nardelli, Martín Molteni, Juan Braceli, Jimena Monteverde, Pedro Lambertini, Francisco Sade, Juan Cruz Galetto, Lele Cristóbal, Inés de los Santos, Iwao Komiyama, Julián Espinosa, Ricardo Cortez junto a Mario del Bó, Egüi Martín y Roal Zuzulich son algunos de los nombres de los reconocidos cocineros que participarán de la actividad. Para ello, la Municipalidad financia y organiza la grilla, cede la estructura física para realizarlo y se encarga de la promoción, desarrollo y producción.

No hay dudas de que el festival atrae a una gran cantidad de público. Según los datos brindados por la Municipalidad, durante 2018 visitaron el predio 80 mil personas. Considerando que se desarrolla durante cuatro jornadas, la cifra arroja un promedio de 20 mil personas por cada día. Este último número es similar a una noche con buen público en el Encuentro Anual de Colectividades. 

En una actividad con un amplio financiamiento de la Municipalidad y con gran cantidad de público, cabe preguntarse quiénes son los beneficiados. Sin dudas, la afluencia turística puede generar un aumento en el consumo en distintos comercios de la localidad. Aunque en el caso de Alta Gracia, la ocupación hotelera alcanzaba entre el 90 y 100 por ciento en Semana Santa antes de 2015, cuando comenzó a realizarse el festival. Además, hay que tener en cuenta que el festival podría invitar a ingresar desde la Autovía Atilio López o la ruta C45 al predio en el que se realiza, dar una vuelta, degustar algún manjar, asistir a una clase de cocina y continuar el recorrido rumbo a otros sectores de las sierras cordobesas.

Consultados por este medio, algunos comercios que formaron parte del festival en la edición del año pasado, explicaron que para participar no necesitaron contratar empleados temporarios, sino que trabajaron las mismas personas que están contratadas de manera permanente. Respecto a los insumos, en general escogieron comprarlos en la capital provincial por la diferencia en los precios. “Me conviene muchísimo más comprar las cosas en los mayoristas de Córdoba que acá en Alta Gracia”, explicó una comerciante.

En sus cinco ediciones, Peperina –como muchas otras iniciativas- no ha contemplado medidas tendientes a fortalecer el desarrollo regional, como podría serlo un sistema de premiación a los puesteros que decidan optar por un “compre Alta Gracia”. Además, gran parte de los trabajadores forman parte de los empleados habituales de los diferentes comercios.

Gracias al esfuerzo del Estado Municipal, se ha dado un importantísimo primer paso: el festival apunta a constituirse en uno de los más renombrados a nivel provincial e incluso goza de buena prensa en medios de alcance nacional. Ahora, falta que derrame beneficios sobre la comunidad que hasta hoy lo viene sosteniendo.
 

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