EDICIÓN IMPRESA

Cuando para el hambre, no hay pan duro

En el último año, en Alta Gracia, aumentó en un 40% la demanda de módulos alimentarios.

Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción

En la esquina de Agustín Aguirre y Prudencia Bustos, dos hermanitos esperan sentados en la vereda. El más pequeño trata de dormir recostado sobre el mayor, pero el ruido de las tripas no lo deja. El más grande le rasca la cabeza, como queriendo darle consuelo. Al ratito, del comercio ubicado en la esquina, sale una joven con un paquete de comida. Los niños se ponen alerta y de la mano cruzan la calle para recibir el ansiado paquete que llenará la mesa familiar hasta el día siguiente. Esta foto se fue replicando durante los últimos años, en muchas otras esquinas de Alta Gracia, donde la necesidad llega a tocar la puerta de los comercios y negocios gastronómicos, buscando lo que sobra para llenar la panza.  

“La actividad comercial ha ido cayendo progresivamente en los últimos años. La producción de la panadería se redujo, en lo que va del año, en un 20% en relación al año pasado, y la verdad que la perspectiva no es muy alentadora”, asegura Paola, empleada en una panadería y sandwichería ubicada en calle Belgrano. “Todos los días, tenemos gente que viene a pedir, en general son pibes, adolescentes, que se dan una vuelta a la noche y prueban suerte. Siempre tratamos de colaborar con lo que podemos”. 

La experiencia y los testimonios son similares en otros comercios del mismo rubro. “Personas que vienen a pedir siempre hubo, pero sí notamos un incremento en los últimos años. Nosotros particularmente colaboramos con los merenderos, es a ellos a quienes les llevamos la producción que no se vendió en el día”, cuenta Sol, que trabaja en una panadería en calle Paraguay. 

Lo mismo ocurre en una sandwichería ubicada en calle Dalinger. “Vemos chicos que vienen a pedir re seguido. Si quedó del día les damos sándwiches, pero si no, se conforman con las cortezas. Es muy duro verlo”.

Un cambio en los hábitos de consumo 
Desde el mismo comercio, aseguraron que a la disminución en la producción se le suma también la caída de la rentabilidad de los negocios, ya que los costos fijos son cada vez más altos. “Se ha experimentado un cambio en los hábitos de consumo. La gente ya no compra masas finas por ejemplo, sino que llevan el pan para el día y las ofertas”. Muchos negocios del rubro han incorporado a la oferta de productos habituales la venta de promociones con mercadería del día anterior, que está rebajada muchas veces en un 40% o 50%. “Hoy en día, te diría que eso es lo que más sale”. 

El microclima de la ciudad
En Alta Gracia, desde mayo del 2018, la demanda de módulos alimentarios destinados a asistir a personas en estado de vulnerabilidad aumentó un 40%. “Algunas son personas con trabajos estacionarios, albañiles por ejemplos que si llueve dos días no cobran; otros pasaron a formar parte de la masa de desempleados; a otros directamente no les alcanza para comprar comida, aunque tengan trabajo”, explicó el Secretario de Salud, Desarrollo y Equidad Social, Fernando Mina. 

Estos datos se suman al publicado por Sumario, el diario de los viernes, en noviembre de 2018, que informaba que en Alta Gracia, el PAICOR contenía a 2844 niños, distribuidos en 24 establecimientos educativos, registrando un paulatino incremento del 25% comparado con los números registrados en 2016 y 2017 y dejando al descubierto que el 45% de los alumnos que asisten a las escuelas primarias públicas de la ciudad, almuerzan en los establecimientos educativos. 

Por otro lado, Mina aseguró que hay un cambio en la demanda y la necesidad de la gente. “El ejemplo más evidente es la demanda de los créditos otorgados por el Banco de la Gente. Ha cambiado el eje en la necesidad de las personas que requieren estos créditos. Antes la prioridad era comprar herramientas para el autoempleo, pero ahora la gente está usando estos créditos para pagar deudas o comprar remedios, porque no llegan a fin de mes”. 

Un contexto que se refleja en la calle
La economía siempre tira números en frío, que para quienes están ajenos de la problemática, no dejan de ser sólo eso, números. Sin embargo, cuando en la cola del supermercado no alcanza para pagar la compra del mes, esa realidad da un cachetazo y hace que los números cobren vida.

En 2018, la Argentina cerró el año con un aumento interanual de casi dos puntos en la desocupación, del 9,1%, y un deterioro de todos los indicadores de empleo durante el cuarto trimestre, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos – INDEC-. Es mismo año, se destruyeron 191.000 puestos de trabajo y 130.800 de esos eran asalariados del sector privado. Pero también cayeron otros tipos de trabajos más precarios que venían creciendo: los monotrobutistas sociales y los trabajadores autónomos y monotributistas. Los datos del Indec terminan de pintar de colores oscuros el panorama.

Las proyecciones para la Argentina del FMI son de caída de la actividad económica, con una inflación que se ubica entre las más altas del mundo y más aumento del desempleo. El Panorama Económico Mundial que publicó el FMI prevé para el país un aumento de precios minoristas del 30,5% a diciembre, siendo la sexta economía con más inflación del planeta. Además, para este año la tasa de desocupación se estima en 9,9 por ciento. 

Siguiendo el mismo eje, para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el número de desempleados aumentaría a 120.000 trabajadores este año en Argentina, debido a "la política monetaria restrictiva, más una política fiscal restrictiva", dijo Christoph Ernst, especialista en empleo y desarrollo productivo de OIT Argentina.

El llamado de atención parece hacerse notar, y el Gobierno Nacional – en un claro movimiento de campaña – propone el congelamiento de precios de la canasta básica por seis meses, justo a tiempo para las elecciones. Mientras, el agravamiento de las condiciones sociales de las familias argentinas tiene un correlato en estadísticas y números, y esos números se ven reflejados en las calles.
 

Valorar esta noticia

0% Satisfacción
0% Esperanza
100% Bronca
0% Tristeza
0% Incertidumbre
0% Indiferencia
Comentarios