EDICIÓN IMPRESA

Otro año esperando multitudes

El próximo lunes 11 se realizará una nueva peregrinación hacia la Gruta de la Virgen de Lourdes en Alta Gracia.

Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción

Como cada 11 de febrero, la ciudad se prepara para recibir a los miles de fieles que se acercan para rendir homenaje a la Virgen de Lourdes en el Santuario que lleva su nombre, en un nuevo aniversario de su aparición en los Pirineos. La edición 43º de la Peregrinación desde la ciudad de Córdoba, partirá el domingo 10 de febrero a las 21, desde la plaza de las Américas.

En las pasadas ediciones, la concurrencia rondó los 100 mil fieles, que llegaron a la ciudad desde distintos puntos del país. Tratar de explicar el poder de la fe y la importancia que la Virgen de Lourdes tiene para los miles de fieles que se acercan a este santuario a lo largo del año, es tarea casi imposible, pero un atisbo de ese sentimiento puede percibirse en las miles de placas con promesas y agradecimientos empotradas en las paredes de piedras que rodean la imagen de la virgen, y no es una casualidad que la propia existencia de la gruta en Alta Gracia se deba al cumplimiento de un promesa.

La calle Bútori se viste de gala
En una larga fila que precede a la imagen de la Virgen, todos los años los peregrinos desfilan por la calle Pedro Bútori, hasta llegar al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Muchos de pie, algunos de rodillas, todos buscan expresar a través del sacrifico su devoción por la Virgen. 

En febrero del año pasado, el intendente Facundo Torres Lima anunciaba a Sumario, el diario de los viernes que se comenzarían los trabajos para que la Gruta tuviese un paseo turístico, ubicado sobre la calle Bútori. Durante las últimas semanas, se trabajó a contrarreloj para tener finalizados los trabajos y poder recibir a los peregrinos con bombos y platillos. 

El objetivo de las obras es sumar un nuevo espacio donde habrá santerías y puestos de comidas para quienes visitan la Virgen durante la procesión del 11 de febrero, pero también para las personas que llegan durante los fines de semana largos.

De esta manera, se responderá a tres demandas de forma simultánea. Por un lado, se pondrá en valor la calle Bútori ya que se realizará un empedrado en los 400 metros por donde se accede al predio y se pavimentarán calles aledañas. Por otro lado, se ordenará el tránsito, ya que debido a la gran afluencia de turistas se suelen generar embotellamientos, impidiendo incluso que quienes llegan a pie puedan avanzar de forma segura. Por último, se fomentará la actividad comercial orientada al turismo, de una manera limpia, ordenada y pintoresca, tal como se merece el emplazamiento de la Gruta.

El origen de la gruta y el milagro
En 1915, Guillermina Achával Rodríguez y Delfina Bunge de Gálvez, decidieron expresar su agradecimiento a la Virgen de Lourdes de Francia, intentando reproducir en suelo argentino una copia de la gruta que habían visitado en los Pirineos. La obra fue inaugurada el 10 de septiembre de 1916, con la imagen de la Virgen ubicada en una gruta de piedra natural como centro de la escena. El lugar elegido, rodeado de vegetación, pretendía por aquel entonces emular el escenario a los pies de los Pirineos, en donde la Virgen María se apareció por primera vez a Bernardita Soubirous, como la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el 11 de febrero de 1858. En 1917, se tomó la decisión de donar el predio a la orden de los padres Carmelitas Descalzos, quienes se han encargado del lugar desde entonces. Cinco años después, se formó la Comisión de Damas con el objetivo de recaudar fondos para construir la Capilla, cuya piedra fundacional fue colocada dos años después, y fue inaugurada en 1927. La Capilla, que es de sencillo estilo colonial, fue construida por el arquitecto Jorge Bunge, y más tarde, en 1942 bellamente decorada, con motivos de Lourdes y de la orden del Carmen, por los eximios artistas Carlos Camilloni y Antonio Pedone.

A finales de agosto de 2011, un grupo de colaboradores retiró la estatua de la Virgen para que sea restaurada. Unos días después, uno de los sacerdotes a cargo del Santuario se dispuso a cerrar la capilla y desde la puerta principal de acceso, vio una imagen que parecía de yeso en el lugar que ocupaba la estatua, pero al acercarse a la hornacina reiteradas veces, la imagen se desvanecía. Esa misma noche, dos colaboradoras subieron a Internet las primeras fotos, que comenzaron a viralizarce y a evidenciar el milagro ocurrido en la gruta.
 

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