EDICIÓN IMPRESA

Una vuelta "low cost" por el mundo

La fiesta de Alta Gracia no logró escapar al escenario general de reducción de ventas.

Por Julia Conalbi
De Nuestra Redacción

2018 fue el año en el que el ajuste impulsado por el Gobierno Nacional se profundizó y se sintió con fuerza en el país, las provincias y los municipios. En ese contexto, son pocos los rubros comerciales que quedaron afuera de la tendencia negativa en los números comparativos con años anteriores. Según datos del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba, la venta en almacenes en enero de este año disminuyó un 4,7 por ciento respecto a diciembre de 2018 y un 7,65 en la relación interanual. En un escenario de reducción del consumo en comercios minoristas, no es sorprendente que en Colectividades también cayeran las ventas. Frente a ello, la Comisión Organizadora presentó fundamentalmente dos estrategias: reducir la cantidad de carpas -para que los ingresos se repartieran entre menos organizaciones o comerciantes- y mantener el valor de la entrada al predio.

El precio de los tickets generales al predio de Colectividades no se mantenía en el mismo valor desde 2013, cuando se cobraron a 20 pesos al igual que en 2012. Al año siguiente, se duplicaron; en 2015 pasaron a costar 50 pesos y para 2016 habían aumentado un 50 por ciento. Un año más tarde, salían 100 pesos. Entre 2017 y 2018, el incremento fue del 150 por ciento. Este año, el precio se mantuvo. Daniel González, presidente de la Comisión Organizadora del Encuentro, explicó que la decisión de sostener el mismo valor para los ingresos generales corresponde a la característica de turismo que visita la provincia este verano, sin consumir demasiado. Sin embargo, las ventas en las carpas tampoco se incrementaron demasiado en las primeras noches del evento. El llamado “turismo gasolero”, que quiere darse un gusto pero cuida celosamente el bolsillo, estuvo en los distintos puestos de comidas y bebidas tanto dentro como fuera del predio.

El trébol de cuatro hojas
"La tercera noche de colectividades es un verdadero éxito. Le comentaba a Abel cuando llegaba que el predio está a punto de colapsar” manifestó el intendente Facundo Torres Lima al comienzo de la conferencia de prensa de Pintos. Además, el artista contó con la suerte de que, en las últimas ocho ediciones que se presentó, nunca llovió. Predio lleno y buen clima durante ocho años consecutivos convierten al músico en una especie de trébol de cuatro hojas del encuentro.

Según fuentes policiales, en la noche de Abel Pintos hubo alrededor de 30 mil personas en el predio. La misma cifra que convocó desde 2016. La concurrencia duplicó la cantidad de público de las dos primeras noches -con las actuaciones de Coki Ramírez y Los Tekis respectivamente- y quintuplicó la convocatoria al espectáculo de Lucio “Indio” Rojas. En 2018, 130 mil personas visitaron la fiesta a lo largo de todas sus noches.

Mesas vacías
Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de personas y la dificultad para circular por algunos sectores que rodeaban las carpas, fue llamativa la presencia de mesas vacías alrededor de las once de la noche. Algunas carpas como Paraguay contaban con muy pocas personas cenando en su interior, pero incluso en algunas de las más convocantes, como Argentina o Italia, era posible encontrar alguna mesa para sentarse a esa hora del lunes. Si bien es cierto que hubo otras colectividades, como España o País Vasco, que se quedaron sin comida.

Sumario, el diario de los viernes, dialogó con algunos de los espectadores que, poco antes de la medianoche del lunes, esperaban la llegada de Abel Pintos al Milo Morcillo. Rodrigo y Carolina son de Alta Gracia y aguardaban detrás del vallado que separa las plateas del resto del predio. El único consumo que habían hecho en la fiesta era dos entradas al predio y una cerveza, “Vinimos porque ella ama a Abel y no se lo pierde nunca. Pero comimos en casa y no compramos platea. Hasta ahora solo consumimos una cerveza” explicó el joven, mientras su pareja agregaba: “Tampoco están tan caros los precios, pero somos dos con un mismo ingreso y entrada más cena se hace difícil. Hace dos años vinimos a la platea, pero ahora no dio”. A unos metros de ellos, un grupo de chicas sostenía un cartel que rezaba “Te amamos, Abel”. “Venimos de Río Tercero. Comimos una pizza en la carpa de Italia y tomamos dos cervezas. Después nos estancamos acá para tener una buena vista. Con viaje, entrada y cena se hace duro… ¡Pero es Abel!” indicó Camila, que estaba acompañada por sus amigas Jésica, Ayelén y Victoria. En el interior del sector de las plateas, Silvia y su hija Angie esperaban entusiasmadas al músico. “Sí, puede que cueste, pero a Abel no nos lo perdemos por nada. Siempre que vino, vinimos a la platea” relató la mujer. También ellas habían optado por cenar en su casa.

Sin embargo, más allá de lo excepcional que resultan las presentaciones de Pintos, quien ya acostumbró a marcar la noche récord de cada encuentro, otras noches la situación fue muy diferente. El martes 5, Lucio “Indio” Rojas convocó a seis mil personas. En 2017, el folclorista había brindado un espectáculo ante 17 mil asistentes. A pesar de las prevenciones de Facundo Torres Lima para que, al ser menos las carpas cada una de ellas obtendría mejores resultados, el comentario general en las redes de Sumario Noticias fue que para una familia, gastar alrededor de 2.000 pesos por ir a cenar en Colectividades, resulta excesivo.

La fiesta de afuera
Colectividades no es una celebración exclusiva dentro del predio. De hecho, desde que comenzó la 32º edición del encuentro, el boulevard Alfonsín se encuentra cortado al tránsito vehicular en sentido sur-norte a la altura de calle Brasil, en donde comienzan los puestos de ventas de diversos artículos. Las primeras cuadras que llevan hacia el predio están inundadas de ofertas de indumentaria, bolsos y juguetes. Carteles como “Jeans $100” o “Remeras 1 x $175 / 2 x $300” atraen la atención de los visitantes. A pocas cuadras del predio, los rubros cambian: comidas y bebidas son los más buscados. Un gran público se acerca a la fiesta más convocante de la ciudad, pero no ingresa. La posibilidad de comer y beber por la mitad de precio y sin pagar entrada; la música ofrecida en varios puestos y el espacio para bailar en la calle invitaban a muchos a quedarse en esos sectores. Durante la cuarta noche de Colectividades, el cálculo realizado por la Policía era de 6 mil personas adentro del predio y 5 mil en los alrededores. Una fiesta afuera, con una convocatoria similar a la de Rojas.

De todas maneras y a pesar de los esfuerzos por ofrecer productos más baratos respecto a los precios en el predio, las ventas tampoco resultaron satisfactorias para quienes instalaron puestos sobre la calle. “No se vende mucho más que comida callejera y bebidas, principalmente. Ofrecimos daiquiris con siete variedades de mix frutales y dos tragos con distintos tipos de cremas heladas. Las ventas fueron relativamente bajas. La noche del lunes fue un poco mejor porque vino Abel Pintos, duró más, pero para las expectativas sobre este evento, vienen muy abajo. No soy el único, están todos los puestos en la misma condición. Para mí, tiene que ver con la fecha en la que estamos ahora y la situación económica, que todos estamos cuidando la plata” explicó Federico, quien maneja el puesto de la heladería Wöllen.

Ya sea adentro o afuera del predio; con descuentos en entradas anticipadas y promociones por compras en cantidad; los números de la cantidad de gente que ingresó al predio no ha cambiado demasiado respecto a otros años, pero sí se modificó mucho el consumo en las carpas. El ajuste, que se sintió en todos los rubros comerciales, no esquivó a Colectividades.
 

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