Miércoles 19 de Septiembre/21:30 hs
EDICIÓN IMPRESA

El homenaje de Alta Gracia a la heroica labor de un bombero

Próceres, fechas y lugares son los nombres más comunes para las arterias de las ciudades.

Por Julia Conalbi
De nuestra redacción
 
Nunca fue sencilla la tarea de decidir el nombre de una calle. Elegir homenajear a alguien o destacar un lugar geográfico implica una elección que seguramente genere adhesiones y rechazos, especialmente cuando se trata de personalidades históricas de una ciudad o región… ¿Por qué ese nombre sí y este otro no? ¿Realmente merece semejante reconocimiento? A lo largo y ancho de la ciudad de Alta Gracia, son numerosas las personas, lugares y especies homenajeados con el nombre de una calle. Desde personajes históricos reconocidos a nivel nacional o internacional, como Belgrano o Beethoven hasta animales o plantas como Las Calandrias o Las Rosas.

Los próceres, las fechas y los lugares

Más de una ciudad o pueblo del país tienen nombres que aluden a personajes ilustres, artífices de la independencia, fechas históricas o lugares geográficos. Posiblemente no haya o sean muy pocos los lugares de Argentina que no tengan una dirección que sea San Martín al 100, Belgrano 50 o 9 de Julio 200. Seguramente, la intención de colocar tales nombres ha sido la de conmemorar a quienes realizaron una importante labor en pro de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Aunque a veces se producen algunas contradicciones o paradojas que llevan a la duda de qué es lo que una ciudad realmente quiere homenajear. 
En la ciudad de Salta, el museo que recuerda la vida del General Martín Miguel de Güemes -mano derecha de San Martín que murió combatiendo al ejército realista- se ubica en una calle llamada España. En la misma línea, Alta Gracia tiene numerosas calles que recuerdan a próceres o fechas importantes de la independencia: Avenida del Libertador General San Martín, Belgrano, San Martín, 25 de mayo, 9 de julio, Avenida de Mayo, Libertad o Mariano Moreno, por citar algunas. En la vereda opuesta, el Conde de Buenos Aires, nombrado por la corona española, Santiago de Liniers, quien vino a Córdoba a gestar la resistencia española contra la Revolución de Mayo y llegó a reunir 1500 hombres para tal fin, es quizás la personalidad más homenajeada en la ciudad: la calle que lleva su apellido y atraviesa los barrios Sur y General Bustos y la Avenida del Virrey Liniers… por no nombrar los barrios Liniers y Parque del Virrey, el Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers o la escuela que lleva su nombre. No llegó a vivir cinco meses en Alta Gracia.

Entre los lugares recordados con calles en la ciudad se encuentran países como Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador... También hay numerosos nombres de ciudades, tales como Oslo, Barcelona, Lima o Constantinopla. Por otro lado, muchas provincias argentinas tienen el mismo homenaje: Santa Cruz, Santa Fe, Catamarca, Formosa, Chaco… entre muchas más.
 
Un héroe de Alta Gracia

Nacidos y criados o emigrados a la ciudad, son muchos los personajes que han trabajado o realizado alguna labor en la ciudad y cuyo nombre ha quedado plasmado en una calle. Las nomenclaturas que hacen referencia a los vecinos de Alta Gracia los recuerdan por diversos motivos. Una pequeña calle de Barrio Cámara, que apenas cuenta con dos cuadras, rinde homenaje a un acto de enorme valor y solidaridad. Bombero Luis Millán es la arteria que circula entre Cabo 2º J. Gómez y Alvear. Su nombre homenajea a un hombre que dio su vida en un intento de salvar la de un operario que realizaba tareas de limpieza en una estación de servicio de la ciudad.

El 30 de enero de 1981, Luis Millán vivía en Alta Gracia junto a su esposa y Ana Gabriela, su beba de tan solo un año. Cuando salió de su casa, aquel día, no podía saber que no las volvería a ver y que su nombre quedaría grabado en la memoria de muchos vecinos de la ciudad como un héroe. Era Sargento Primero Jefe de Bomberos y la tragedia lo sorprendió mientras realizaba una misión de rescate en la YPF del Crucero de Alta Gracia. Los dueños de la estación contrataron personal para limpiar el pozo de su lavadero de autos, de 14 metros de profundidad, albergue de gran parte de los gases y residuos tóxicos. La tarea requería un equipamiento especial para respirar, que solo tenían los Bomberos Voluntarios. Millán tomó el único equipo y fue al Crucero a prestarlo a quienes realizarían la limpieza. Sin embargo, la incomodidad de la mascarilla hizo que luego de un tiempo el hombre que limpiaba decidiera quitársela un momento. Inhaló gran cantidad de gases nocivos, y la máscara se contaminó con ellos. 

Millán no lo dudó. La falta de equipo no lo hizo retroceder en su solidaria misión, decidió inmediatamente descender "a pulmón”, conteniendo la respiración para rescatar al trabajador. Sabía que era una tarea riesgosa, pero también era consciente de que no había otra posibilidad de sacar de ahí al operario con vida. Llegó junto a él y trató de reanimarlo. Como no pudo, cargó con su cuerpo y subió en busca de aire. Luego de trepar casi diez metros, las emanaciones lo vencieron, perdió el conocimiento y ambos hombres cayeron. No murieron instantáneamente, pero no se pudo salvarlos. Los cuerpos quedaron en el fondo del pozo hasta que Héctor Buppo llegó con un equipo de buceo con el que fue posible sacarlos.

Millán no fue un prócer a nivel nacional, no ha sido un reconocido artífice de la independencia ni un artista que se haya destacado a escala mundial. Era un hombre como muchos otros, que en el momento de asumir un riesgo y dejarlo todo por ayudar a otra persona, no vaciló. Muchos vecinos de la ciudad no conocen su historia, pero preguntarse por el nombre de la calle en donde uno vive puede llevar a conocer, en el barrio o la ciudad, algún héroe desconocido. O tal vez, todo lo contrario.
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