Martes 13 de Noviembre/18:02 hs
Sociedad

Ayer inició el juicio por la "Causa Montiveros"

Comenzó la causa que involucra a 22 policías y militares por crímenes de Lesa Humanidad. Entre otros, por la desaparición del altagraciense Hugo Pavón, quien fue secuestrado el 30 de abril de 1976.

(Sumario Red. Alta Gracia) Frente a una sala colmado del Tribunal Oral Federal Nº 1 de la ciudad de Córdoba, se dio inicio a la "Causa Montiveros" que involucra a 22 policías y militares por crímenes de Lesa Humanidad. Entre otros, por la desaparición del altagraciense Hugo Pavón, quien fue secuestrado el 30 de abril de 1976.

Las denuncias son sobre hechos de imposición de tormentos agravados, homicidios agravados y privaciones ilegítimas de la libertad agravadas hacia 16 personas. Del total de las víctimas, diez sobrevivieron, tres fueron asesinadas y tres permanecen desaparecidas.

Los dos imputados en la desaparición de Hugo Pavón son Roque Cámara (ex policía de la Comisaría de Alta Gracia) y José Antonio Cuello (integrante del Comando Radioeléctrico). 

El desaparecido
Durante 19 años, Hugo Pavón estuvo desaparecido. No solamente no se supo –como actualmente tampoco se conoce- qué ocurrió después de que lo arrancaron de su casa de Avenida del Libertador. Sino que regresó la democracia, se publicó el informe de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y el nombre de Hugo Alberto Pavón no integró el Nunca Más. Tampoco estuvo presente en los reclamos por el reconocimiento de los desaparecidos de Alta Gracia. Alicia y Carlos D´Ambra fueron los únicos nombres que se clamaron a viva voz en el reclamo por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Tal vez el nombre de Hugo haya sido susurrado. Seguramente hubo quienes lo recordaron, con temor, con timidez, con vergüenza incluso. Pero la suerte corrida por el único desaparecido secuestrado en la ciudad no fue gritada.

“Pueblo chico, infierno grande” reza el refrán. A pesar de que hubo quienes quisieron ocultar de la memoria colectiva el nombre de Hugo Pavón, los rumores se expandieron. Lentos, silenciosos y por complicados recovecos, pero fueron circulando. De un modo u otro, las versiones llegaron hasta los oídos de Emilia Villares de D`Ambra. “y hasta una vez fuimos con Charo a la dirección que nos dijeron, nos presentamos y dijimos que teníamos entendido que en esa familia había un desaparecido, pero la persona que nos atendió nos dijo que no era así, que estábamos equivocados, que la gente hablaba por hablar” relató D´Ambra en 2008 a periodistas de Sumario.

El fantasma
Hugo Pavón desapareció repentinamente de Alta Gracia. No volvió a armar artesanías, no vio nunca más a Rafael, Horacio y Enrique. Tampoco volvió a salir a comer unos lomos y pasar la tarde o la noche en Crajos. Tenía 20 años. Su destino probablemente fue la D2, a lo mejor seguida del por entonces Centro Clandestino de Tortura y Exterminio La Perla… seguramente seguido de la muerte. Pavón desapareció, en algún momento fue asesinado y su nombre y su recuerdo fue callado y silenciado.

Regresó en un acto de derechos humanos. Volvió como un fantasma. Dudas sobre si era cierto o no ¿Habría existido realmente? Se realizaba el acto de imposición de nombre a la calle Hermanos D´Ambra. Tal vez, el motivo del homenaje sensibilizó el ambiente o despertó recuerdos. En ese momento, alguien evocó, a oídos de un periodista, el dato que despertó la investigación. Había otro desaparecido en Alta Gracia y su nombre era Hugo Pavón.

Un primer impulso: negar al fantasma. No existe. Nadie sabía quién era, nadie lo había conocido. Dos años duró el impacto, hasta que alguien decidió hablar. En julio de 2007, un familiar de Hugo, bajo reserva de identidad, se atrevió a hablar. A partir de allí, surgieron otros testimonios: gente que lo había conocido; algunos que ni siquiera sabían qué había pasado con él, que no pensaron que hubiera desaparecido o muerto.

Desde ese momento, el fantasma adquirió visibilidad. El nombre de Hugo Pavón circuló en medios gráficos y movimientos de derechos humanos. En 2008, los periodistas Jorge Conalbi Anzorena y Susana Salas obtuvieron el segundo premio en el Concurso Provincial de Periodismo “Rodolfo Walsh”, participando con una investigación sobre el tema. En 2011, se colocó una plaqueta en su memoria frente a la casa en la que vivió y de la que fue secuestrado. Ese mismo año, la Justicia Federal comenzó a investigar su crimen. En las manifestaciones que se realizan en Alta Gracia cada 24 de marzo, el nombre de Hugo acompaña a los de Carlos y Alicia D´Ambra. En junio de este año, la causa fue elevada a juicio. El pasado domingo 28 de octubre, un centenar de personas gritó a viva voz  “¡Hugo Pavón, presente!” al tiempo que posaba para una foto colectiva destinada a recordarlo, a pocos días del inicio del juicio.

Memoria, ¿verdad y justicia?
El reclamo histórico de los organismos de derechos humanos sobre las víctimas de la última dictadura militar es el de memoria, verdad y justicia. Memoria para que esos hechos no se repitan; verdad para conocer lo sucedido con los desaparecidos y justicia, para que sus crímenes no queden impunes. El próximo 6 de noviembre, comienza un nuevo capítulo en la búsqueda del “Nunca Más” para Alta Gracia. Se trata de la causa Soria, en la que serán juzgados 22 policías como supuestos autores responsables de delitos de lesa humanidad contra 16 víctimas, una de ellas, Hugo Pavón.

Hugo era hijo adoptivo de Amelia Viviana Quiroga y Marengo Anolino Pavón. Por tal motivo, es muy difícil que sus restos, de encontrarse, puedan ser reconocidos por el Equipo de Antropología Forense, ya que no hay ADN con el que compararlo. Una de las pocas posibilidades de saber qué sucedió con él sería que alguno de los responsables confiese y dé información al respecto: algo que nunca ocurrió en ningún juicio de lesa humanidad. Ningún represor dijo dónde están los restos humanos que aún buscan sus familiares. 

Hugo Alberto Pavón, desaparecido desde el 30 de abril de 1976, recuperó hace poco más de una década la memoria en Alta Gracia. La verdad y la justicia aún son materia pendiente.

Foto: Facebook Colectivo Paravachasca por la Memoria

 

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