Martes 13 de Noviembre/17:48 hs
Sociedad

Marcelo Siderides fue trasladado a Despeñaderos

Se trata del Cura Párroco de la Iglesia de la Merced, que abrió una polémica por las reformas en la parroquia.

Este miércoles, el Consejo Pastoral de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced informó que el cura párroco Marcelo Siderides fue trasladado a la localidad de Despeñaderos. La decisión provino del obispo de Córdoba Monseñor Carlos Ñáñez.

Durante su gestión, Siderides fue procesado y posteriormente sobreseído por el delito de daños irreparables por las modificaciones que se realizaron sobre el piso de la iglesia. 

Como se recordará, en el marco de la restauración de la iglesia, se levantaron los pisos, se destruyó el solado y se removieron restos óseos humanos. Los escombros terminaron en un lote de barrio Liniers. En junio de 2017, el religioso y los arquitectos Melina Malandrino, Pedro Cufre y Juan Pablo Orozco, fueron sobreseídos por la Cámara Federal de Córdoba, en la causa por los daños causados en el histórico templo, en el marco de la realización de trabajos de restauración. Si bien en la instancia anterior, el juez Ricardo Bustos Fierro había considerado a los imputados como partícipes en la ejecución "ilegítima” de un proyecto de restauración que terminó ocasionando un "daño arqueológico irreparable”, la Cámara aludió a "la falta de intención dolosa en la prosecución del resultado alcanzado" y a que "los resultados obtenidos por las tareas de refacción en el lugar, conforme pude observar, muestran un escenario actual que contrasta con cualquier hipótesis fáctica inspirada en causar daño. Sin perjuicio de que, como ya lo he dicho, hubo consecuencias dañinas en el solado histórico subyacente del interior de la iglesia, derivado de su extracción, lo cual encuentra reprobación jurídica en otros ordenamientos legales".

Estudio de antigüedad

Ajeno a las vueltas de la Justicia, el año pasado, se publicó un estudio científico que pretendía determinar la antigüedad de las baldosas que conformaron el piso de la iglesia.

El trabajo fue llevado a cabo por un equipo de investigadores geofísicos, arqueólogos e historiadores argentinos del Conicet, entre ellos, el arquitecto Carlos Page, de la ciudad de Alta Gracia. El estudio se propuso datar por medio de un estudio magnético las baldosas de la parroquia, levantadas en 2012 por Siderides, con la finalidad de aportar a la cronología absoluta de la estancia jesuítica.

El intervalo de edad obtenido fue de 1780 a 1806, y corresponde a la etapa de administración de José Rodríguez y su hijo Manuel (1772-1809), ya que el inmueble fue alquilado después. 

Es decir, que "es improbable que la colocación de las baldosas se llevara a cabo durante el período jesuita ni tampoco que ocurriera durante la corta estadía del exvirrey Santiago de Liniers en los primeros meses de 1810. De tal manera, es improbable que los jesuitas hayan revestido el suelo en una iglesia inconclusa de la cual sabemos fehacientemente que no se había terminado el revoque exterior ni su tejado. También es muy poco probable que la colocación de estas baldosas en particular, ocurriera durante el arribo de Santiago de Liniers”, sostiene Page.

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