EDICIÓN IMPRESA

Ya hay vecinos que instalaron cercas electrificadas en sus casas

Este sistema de seguridad puede traer consecuencias para los frentistas que lo utilicen.
viernes, 11 de agosto de 2017 · 12:56
(Alta Gracia, de nuestra redacción) Muros, alambres de púas, rejas y alarmas. Las medidas de seguridad para prevenir los robos en los hogares se multiplican con mucha rapidez, y los vecinos, ávidos por proteger sus pertenencias y sus familias, recurren a medidas cada vez más "extremas”. En la ciudad algunos hogares ostentan la utilización de cercos eléctricos periféricos como uno de los métodos más radicales para combatir la delincuencia. 
"El Cerco Eléctrico domiciliario es el sistema actual más óptimo en la prevención de intrusos”, reza la página de uno de los proveedores de seguridad de la ciudad, que ofrecen este servicio. El sistema consta de un tendido de alambre de acero y un electrificador que transmite pulsos de alto voltaje, pero de bajo amperaje, que al contacto genera una descarga eléctrica inmovilizando al intruso. La descarga recibida consiste en un shock eléctrico, evitando de este modo quedar "pegado” o sufrir heridas. El micro pulso que se genera al contacto causa dolor pero no riesgos sobre la vida humana.
La práctica no está regulada y la actividad se rige por el Reglamento para Instalaciones Eléctricas en Inmuebles, de la Asociación Electrotécnica Argentina, que establece ciertas pautas con respecto a los cercos eléctricos de seguridad, como que la valla física debe tener una altura mayor a 1,80 metros y debe indicarse con cartelería la presencia del cerco o que los elementos que electrifican los cercos deben cumplir con normas de fabricación y contar con certificados de seguridad eléctrica. 
Consultado sobre la situación de esta práctica en la ciudad, Daniel Villar, Asesor Letrado de la Municipalidad de Alta Gracia, destacó que "hay una diferencia entre zonas rurales y urbanas. En la zonas rurales la reglamentación es más flexible, pero en la zona urbana los cercos deben tener un retiro de la línea de vereda de dos metros”, además agregó que "la instalación debe estar visada por un profesional idóneo y ser aprobada por el gobierno municipal y provincial”. 

Arma de doble filo
El letrado advirtió que este tipo de medidas de seguridad muchas veces trae más problemas que soluciones. "Si alguien se ve damnificado por el uso de estos elementos, el responsable será el frentista, que no se verá liberado de ninguna responsabilidad civil o penal si ocurre algún accidente. Ya hay jurisprudencia sobre el tema”. 

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