Miércoles 12 de Diciembre/21:23 hs
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La “nueva” Nuclear de Embalse se pone en marcha

“Es la obra de ingeniería más compleja que se esté ejecutando en Argentina, en muchos años”, repiten técnicos de la NASA y funcionarios. Se incrementará su potencia a 683 MWe, un seis por ciento más.

La “nueva” Nuclear de Embalse se pone en marcha

Arranca en la segunda quincena de diciembre. Creemos que alrededor del 20”. Con esa definición, desde la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (Nasa) se confirmó a La Voz que la obra de extensión de vida útil de la Central Nuclear de Embalse está prácticamente terminada.

Esos días se iniciará lo que los técnicos llaman “la puesta a crítico”, la fisión nuclear inicial, que demandará unas 24 horas “de vigilia”.

Y luego, unas cuatro semanas más hasta que entre en régimen pleno de potencia y entregue nuevamente energía al sistema interconectado nacional. La usina del valle de Calamuchita aportará cerca del dos por ciento del total de energía que consume el país.

Mabel Barbas, de la gerencia de Relaciones Institucionales de Nasa, apuntó que la última tarea que se desarrolla actualmente es la carga del combustible al núcleo del reactor. Se trata de una compleja operación tecnológica, iniciada el 22 de noviembre pasado, para colocar 4.560 elementos combustibles en los 380 canales, que fueron totalmente reemplazados en este proceso.

“Estimamos que esa tarea demandará unas dos semanas más. Luego corresponde una última prueba de contención y estará lista para la puesta en marcha”, indicó.

Fue en diciembre de 2015, hace tres años, cuando la “atómica” cordobesa salió de servicio, con su vida útil extenuada tras 31 años de generación de energía.

Es la tercera usina con tecnología canadiense Candú que es “reciclada”, para montar una nueva sobre la vieja. Las dos experiencias anteriores se dieron en Corea y en Canadá. La otra opción era el desmantelamiento, también complejo y costoso.

Para Córdoba, se trató de la inversión nacional directa más elevada en toda la década: el proceso costó casi 2.200 millones de dólares, según datos de Nasa, la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país.

Desde ese ámbito defienden la decisión de extender la vida útil, y señalan que construir una nueva de similar potencia demandaría el triple de presupuesto

Ocupación y plazos

En los tres últimos años, en los que se concentraron en los trabajos vitales, la obra demandó una alta contratación de mano de obra: llegaron a ser más de cuatro mil los empleados temporarios ocupados por una decena de empresa contratistas. Cuando la Central se ponga en marcha, se estima que quedarían casi 800 empleados estables, algo más de los 600 que supo ocupar en el anterior proceso, entre 1984 y 2015.

El plazo de ejecución previsto se demoró algunos meses. En mayo de 2017, el subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, Julián Gadano, había estimado que se finalizarían en el “primer semestre de 2018”. Entrevistado por este diario en mayo, había marcado agosto o septiembre como la fecha de conclusión.

“Un retraso de meses es nada para una obra tan larga y compleja”, apuntan desde Nasa. En realidad, el proyecto de extensión de vida útil se inició en 2007, y las primeras inversiones y contratos se pusieron en marcha en 2011.

La etapa más compleja fue el recambio de equipos y de tecnología en el sector crítico: los 380 tubos de combustible nuclear y los cuatro enormes generadores de vapor.

“Un hito clave era la prueba de presión, hecha en octubre y con éxito, para probar el reactor, sin uranio, y revisar que funcionara perfecto”, indicó Barbas.

Dentro de la estatal Nasa, el clima es de celebración. “Es la obra de ingeniería más compleja que se esté ejecutando en Argentina, en muchos años”, repiten sus técnicos y funcionarios. Y valoran que se haya encarado con un proyecto propio y con ejecutores nacionales, más allá de algunos contratistas o insumos llegados del exterior.

El “reciclaje” de la Nuclear fue iniciado por el anterior gobierno nacional y es continuado por el actual.

En esta nueva etapa, incrementará su potencia a 683 MWe, un seis por ciento más que su capacidad de generación anterior.

De canales y silos

Entre las muchas obras adicionales, se cuenta el reacondicionamiento del canal, de varios kilómetros, que devuelve al lago de Embalse el agua utilizada para la refrigeración de la unidad, y el recambio de todos los equipos de monitoreo, operación y control.

También se construyeron nuevos silos de hormigón para depositar residuos nucleares que deja la actividad. Esos desechos –por ley– no pueden retirarse de los predios de las plantas. En este caso, se sumaron los extraídos durante el recambio en el reactor.

Más apertura, menos secretismo

Aunque las obras para el reciclado de la Nuclear de Embalse se iniciaron en 2011, la audiencia pública ambiental que debatió el proyecto se realizó recién en julio de 2016, cuando los trabajos estaban avanzados y buena parte de las inversiones ya ejecutadas.

Antes, el Gobierno nacional consideraba que no correspondía cumplir ese requisito que una ley en Córdoba exige desde 2014. La pelea política de entonces entre Provincia y Nación hacía el resto.

Tras aquella audiencia pública, la Provincia le otorgó la “licencia ambiental”. Como novedad, ahora la Central estará obligada a presentar semestralmente un informe de impacto ambiental y garantizar el acceso público a sus estudios en ese rubro.

Hasta ahora, durante tres décadas de operación, ese acceso era muy restringido. Hubo datos de impacto que se conocieron públicamente tras 31 años de funcionamiento, cuando se debió presentar en 2016 un informe para esa audiencia.

Qué se le hizo para extender su vida útil

La Central Nuclear podrá operar otros 30 años.

Embalse incrementará su potencia a 683 MWe, un seis por ciento más que su capacidad de generación anterior. Se cambiaron tubos de presión, generadores de vapor y computadoras de proceso. También los cuatro generadores. Embalse produce el isótopo Cobalto 60, de uso medicinal e industrial.

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