EDICIÓN IMPRESA

Una puja no apta para todo público

PANORAMA POLÍTICO

Por Jorge Conalbi Anzorena
Director Periodístico

I. Dos pájaros de un tiro
Después de una inversión de 84 millones de pesos para su reconstrucción, resultó casi inevitable que la reapertura del Cine Teatro Monumental Sierras se transformara en un escenario de lujo de campaña electoral.

Por un lado, la vistosa reinauguración fortaleció en la ciudad la campaña de Juan Schiaretti en carrera hacia su tercer mandato. El Gobernador goza de una alta ponderación entre los vecinos de Alta Gracia, según lo expresan varios sondeos que señalan una amplia preferencia por la continuidad del gobierno. Se trata de una tendencia que ya se expresó en las elecciones de Neuquén, Río Negro y Chubut… en todas se impusieron los respectivos oficialismos.

En clave local, el gobierno preparó el acto del lunes pasado con la vista puesta en las elecciones municipales del 15 de septiembre. Tampoco desaprovechó la oportunidad: sentó en la mayoría de las más de 1.100 restauradas butacas a una cuidada lista de invitados en las que predominó el sector “independiente” medio, medio alto y alto. Se trata de un público en general poco informado del devenir de los asuntos municipales, pero que suele definir los resultados electorales. Ante ellos,  Facundo Torres Lima dedicó un párrafo de su intervención a destacar las grandes obras de infraestructura encadas desde su gestión en conjunto con la Provincia y las encaradas con recursos propios. El espectáculo previo –que incluyó bailarines en los techos de las galerías y un número aéreo en la fachada del gigante- apuntó a reemplazar el simplismo doméstico por el profesionalismo artístico. Después, una seguidilla de apelaciones a la emoción:, con la presencia del último proyectorista, Alberto Frau, y entrada triunfal de “Pepe”  Der Ohannesian, el popular acomodador de la histórica sala, quien actualmente vive en situación de calle. Un video alusivo a la resurrección del coloso hizo el resto. A muchos de los presentes les costó contener las lágrimas. Misión cumplida.

II.El abrazo
Obligado a ganar Alta Gracia, Facundo Torres Lima volvió a meterse en la puja interna. Insiste en que las encuestas definan quién será el candidato principal de Hacemos Por Córdoba en la elección municipal de septiembre. Sabe que Walter Saieg no está dispuesto a resignar dócilmente su rol de jefe territorial. Y el legislador ya ha dado señales: en cada oportunidad que tuvo repitió que el partido decidirá quién es el mejor candidato, reservándose el rol de elector. Frente al colmado Monumental Sierras, el Intendente agradeció repetidamente al Gobernador, mencionó otro par a Saieg, omitió el nombre del Viceintendente (sólo mencionó el cargo de Juan Saieg) y volvió a levantarle la mano a su hermano y socio político Marcos, designado heredero de la exitosa Gestión Torres Lima.

III. Intendente... o nada
Desde el Sillón de Lepri, con una banca asegurada en la Unicameral de Córdoba y con la expectativa de un ministerio vidriera a partir del 10 de diciembre, el Intendente mantiene la puja con el legislador entre la tensión y el equilibrio. Su vista está en el mapa provincial e imagina el próximo escenario como un proceso gradual de recambio generacional en el peronismo. Con menos que arriesgar, su hermano Marcos cree que llegó la hora de ir por todo: “O soy candidato a Intendente, o a nada”, le dijo a este periodista, alegando que con su equipo se viene preparando hace años y que “los números de todas las encuestas”, lo ubican en la cima de las preferencias ciudadanas.

IV. Mal pensados
No son pocos los mal intencionados que ven una supuesta mano del presidente Mauricio Macri en la fractura de Cambiemos en Córdoba, como modo de allanarle el camino a Juan Schiaretti, a cambio de que continúe apostando a un peronismo sin Cristina Kirchner.  A su vez, interpretan que el bloqueo por parte del Gobernador a la fórmula Martín Llaryora – Olga Riutort sería una devolución de gentilezas en favor de Córdoba Cambia, la expresión macrista con tonada. Los mismos recelos se trasladan al circuito local y, en esa dirección, señalaron como sospechosa la ausencia de Roberto Brunengo en la sesión del Concejo Deliberante en que se aprobó el presupuesto de Colectividades 2018. Es que el concejal había sido el más duro crítico a ese balance, incluso detectando desprolijidades que hicieron tambalear a la bancada oficialista. Pero el día del debate, según explicó, Brunengo debió atender una emergencia profesional. 

V. Sin el peronismo no se puede
Como buena parte de la nueva generación de dirigentes políticos, los hermanos Torres Lima se obsesionan con las encuestas, el marketing político y las herramientas de la era digital, como las redes sociales y grupos focalizados.  Colisionan con la estrategia tradicional asentada en el trabajo territorial del peronismo, en el cual los punteros y referentes barriales juegan un rol central. Desde el 11 de diciembre de 2011, cuando Walter Saieg asumió la intendencia de Alta Gracia, estos dos espacios mantienen un fuerte enfrentamiento en el seno del oficialimo, siempre neutralizado por los equilibrios de los principales dirigentes. Sin embargo, resurge ante cada elección que se avecina. “Hay nuevas formas de hacer política”, dicen desde un rincón. “No se puede ganar una elección sin el peronismo”, repiten desde el otro.

Semanas atrás, Walter Saieg volvió a mover el avispero al asegurar que “no descartaba” ninguna alternativa, lo que podría incluir anotarse en la carrerapor la intendencia aún después de su postulación a legislador departamental, tal como hizo en 2011. Y aunque hoy resulta una opción poco probable, al experimentado dirigente le resulta útil para atraer todas las miradas y jugar a las adivinanzas en torno a su estrategia.

 

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