Viernes 16 de Noviembre/22:07 hs
EDICIÓN IMPRESA

De oportunismos y oportunidades

SUELDOS DE LA PLANTA POLÍTICA.

(Por StefaníaTomalino y Jorge Conalbi Anzorena, de nuestra redacción) Renunciando a un poco más de cinco mil pesos mensuales, el concejal Roberto Jorge Brunengo se las arregló para ocupar el centro de la atención mediática local, a pesar de su declarado renunciamiento (“por ahora”, aclaró también) a una eventual candidatura a Intendente. 

Brunengo renunció a percibir el aumento de su remuneración como legislador de la ciudad, contemplado en el incremento general para este año de la planta de trabajadores municipales, a los que están “atadas” las percepciones de la planta política.  Obviamente, la iniciativa cosechó aplausos y reprobaciones, ya que incluso desde su propia bancada tildaron la actitud como demagógica. 

Rápido de reflejos, el viceintendente Juan Manuel Saieg se subió al ring con una contrapropuesta a medida del radical, entre tantos otros, y propuso que los funcionarios que mantengan su actividad privada cobren la mitad que aquellos que ejercen la función pública a tiempo completo. Otro que también cosechó aplausos, aunque menos críticas.

El tiroteo…
La solicitud de Brunengo de renunciar al aumento de sueldo que comienza a regir este septiembre desató la polémica. El concejal solicitó, a cambio, que el dinero ahorrado sea destinado íntegramente a la compra de alimentos para las Guarderías Municipales y aseguró que la decisión fue motivada por "la necesidad de acompañar el enorme esfuerzo que hoy hacen vastos sectores de nuestra sociedad ante una crisis económica de profundas dimensiones, convencidos de que quienes representan al pueblo debemos ser señeros en este tipo de actitudes".

La posición de Brunengo, no es nueva. En 2011, cuando asumió como concejal, su primer proyecto fue bajar el sueldo de la planta política en un 20%. No tuvo acompañamiento en esa oportunidad, ni tampoco a principios de este 2018, cuando intentó que se tratara nuevamente la propuesta en el recinto legislativo. “Siempre insistí en la necesidad de reajustar los sueldos de la planta política, desenganchándolos de la cláusula gatillo que esconde el aumento de los funcionarios por detrás del de los laburantes”, aseguró Brunengo en una entrevista radial en el programa Tiempo de Valientes, conducido por Alejandro Boero en Siembre Radio 93.3.

La noticia cayó como un baldazo de agua fría entre sus propios correligionarios, que tildaron el pedido de demagógico y oportunista. Desde el oficialismo, trataron de mantenerse al margen. “No nos interesa hacer una valoración del tema, porque no nos corresponde a nosotros como bloque, pero tengo entendido que ni siquiera sus mismos compañeros de bancada tenían conocimiento de esta iniciativa”, aseguró Mariano Agazzi, presidente del Bloque de Unión por Córdoba. 

Desde la otra vereda y en clara respuesta a la decisión de Brunengo, Saieg se metió en el centro de la escena con una iniciativa -que calificó como “superadora”- en la cual propone que aquellos funcionarios y concejales que realizan actividades externas a la función pública, perciban sólo el 50% del sueldo que les corresponde. 

"Esta idea surgió del diálogo con los concejales, a raíz de la diferencia de dedicación que cada uno tiene en la tarea de la función pública. La intención es que se pueda diseñar una ordenanza para equiparar la tarea y remuneración de aquellos funcionarios municipales - elegidos o designados por el Intendente para ocupar su cargo - que tengan una actividad por fuera del municipio", explicó Saieg.

…y el dilema
Históricamente, las remuneraciones de la planta política se establecían por ordenanza, lo que provocaba que la oposición siempre cuestionara los aumentos y le hiciera pagar los costos políticos al oficialismo (aunque los opositores también cobran el aumento). Ese juego la aplicaron, a su turno, tanto los unos como los otros, de acuerdo al lado del escritorio del Intendente en que se encontraran. El resultado fue que durante varios años, los sueldos políticos de Alta Gracia estaban entre los más bajos del país, e incluso por debajo de muchos salarios de los propios trabajadores municipales.

La ordenanza 7894 -sancionada en 2007 entre gallos y medianoche- ató los sueldos de los funcionarios políticos a las subas que recibirían los empleados municipales de planta permanente, estableciendo en ese momento una paridad el sueldo del Intendente en un equivalente  a siete sueldos correspondientes a la categoría 1 del Escalafón Municipal. Fijada esa remuneración, se establecieron porcentajes menores de la misma para el resto de la planta política. Así, el Viceintendente cobra el 85% de lo que percibe el jefe del gobierno local, concejales y secretarios el 70% y el asesor letrado y directores, el 50%.

Salomónica solución… sin embargo, tras no tantos años, los sueldos políticos quedaron muy por encima del resto, reavivando su utilización política por un lado, y escandalizando a la opinión pública, por el otro.

En abril de 2013, bajo la intendencia de Walter Saieg, se redujo la fórmula estableciendo el máximo haber político en seis sueldos de la categoría 1, en lugar de siete. Desde entonces, año a año, el tiroteo político mete a las remuneraciones de la planta política en un guiso al que no le faltan condimentos como el oportunismo y la demagogia.

¿Que cuánto cobra un trabajador municipal de categoría 1? Aproximadamente unos 14.500 pesos de bolsillo, sin contemplar adicional alguno.

Es cuestión de multiplicar… y meterse en el debate sobre un mecanismo que ponga la función pública a resguardo tanto de las miserias de la política, como de establecer escandalosas distancias entre representantes y representados.

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