EDICIÓN IMPRESA

Preston y Devoto, válidos espejos para Alta Gracia

Panorama político.
viernes, 19 de octubre de 2018 · 10:29

Por Jorge Conalbi Anzorena

Director Periodístico

El “Modelo Preston” -que en los últimos tiempos comenzó a difundirse como “el nuevo municipalismo”- sigue cautivando la atención de economistas y dirigentes políticos que no sólo visualizan a la concentración económica como una amenaza para el desarrollo sustentable de cualquier comunidad, sino que además no creen que se trate de un fenómeno inevitable contra el que nada se puede hacer.

Preston es la capital del inglés condado de Lancashire y cuenta con 124 mil habitantes. En el siglo 19, el pueblo se industrializó a partir del algodón. El neoliberalismo de Margaret Tatchet en los ´80 y ´90 puso fin a aquella industrialización. El proceso parece calcado al que se vive en muchas ciudades argentinas. Alta Gracia vivió su esplendor con el surgimiento de la IKA en los años ´50, pero tras los golpes a la industria de la Dictadura Cívico Militar primero, y el menemismo, después, nunca volvió a definir un rumbo propio, quedando cada vez más dependiente del recorrido de la órbita de la capital provincial.

Para superar su crisis, Preston fue en busca de la “”lluvia de inversiones” que, por supuesto, jamás llegó. La ciudad impulsó la creación de un megacomplejo con centro comercial, entretrenimientos, terminal de ómnibus, etcétera. La crisis global de 2008 se llevó del lugar a las multinacionales convocadas a invertir y dos años después la ciudad volvió a quedarse con las manos vacías. En 2012, Matthew Brown llegó al gobierno proponiendo un modelo basado en el localismo.

El “nuevo municipalismo” no sólo implicó mayor presencia del Estado, sino que impulsó la integración en redes de cooperativas, mutuales, pymes, organizaciones crediticias y hasta una moneda local.

El periodista Marcelo Justo publicó recientemente en Página/12 un completo artículo describiendo el proceso. Allí explica que bajo el paraguas técnico del Centre for Local Economic Strategies (CLES), se definieron políticas que destinaron los recursos públicos a desarrollar emprendimientos locales: “En 2015, el condado de Lancashire abrió la licitación para el suministro de comidas en las escuelas. La dimensión sobrepasaba la capacidad de las compañías locales por lo que el proceso de licitación se dividió en nueve parcelas: licitación para el suministro de relleno de los sándwiches, de la copa de leche, el yogurt, el queso, etc. Este cambio favoreció la participación de microemprendimientos locales que usaban los productos lácteos de la zona. El CLES estima que en 2013 los seis principales organismos públicos de Preston habían inyectado el equivalente a unos 130 millones de dólares en la ciudad y unos 330 millones en el condado. En 2017, la suma se había casi triplicado en el caso de la ciudad y duplicado en el caso del condado”.

Podría sostenerse que el caso Preston es aplicable a una ciudad con esa densidad poblacional, de entre 100 mil y 150 mil habitantes. Sin embargo, sin cruzar el Atlántico y sin perder la tonada, a pocos kilómetros se encuentra Devoto, con apenas seis mil almas. Considerado una suerte de “pueblo cooperativo”, Devoto desarrolló un modelo que, partiendo de una cooperativa de servicios públicos integró a una mutual desde la cual se comenzó a trabajar con préstamos de dinero a emprendimientos productivos. Hoy, más de un tercio de la población está vinculada al Grupo Cooperativo Mutual Devoto, sin tener en cuenta las vinculaciones indirectas.

Un grito desde Córdoba
Modelos como el de Devoto son los que están en la mira de políticas del gobierno nacional, que pretenden cobrarles Impuesto a las Ganancias a mutuales y cooperativas de crédito o financieras. Y la pretensión –expresada en el artículo 85 de la Ley de Presupuesto que la Cámara de Diputados debatirá el próximo miércoles- se mantiene a pesar que el propio movimiento ofreció al gobierno una propuesta para hacer un esfuerzo en momentos de crisis, propuesta que –en números- supera el cálculo que el gobierno espera recaudar imponiéndole impuesto a las ganancias a empresas sin fines de lucro, que por lo tanto, no tienen ganancias. La negativa oficial puso al descubierto que la intención gubernamental se asienta en razones ideológicas, antes que económicas.

El movimiento cooperativo y mutualista viene denunciando que imponer el tributo significa violentar la naturaleza jurídica de estas organizaciones. Sus excedentes no constituyen ganancias, ya que son reutilizables en la satisfacción de las distintas necesidades de sus asociados y asociadas. No acumulan capital, ni cotizan en Bolsa.

Una semana atrás, el mutualismo y cooperativismo de la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos) concretó un multitudinario acto en el Hindú Club, en pleno Barrio General Paz de la capital cordobesa. Organizado por la Confederación Mutualista Argentina (CAM) el movimiento rodeó su reclamo contra el Artículo 85 con la presencia de legisladores nacionales de las tres provincias.

Alejandro Russo, presidente de la CAM y vecino de Villa Parque Santa Ana, hizo una encendida defensa del movimiento y se mostró optimista: “El mutualismo y cooperativismo están acostumbrados a saltar las vallas de las adversidades, porque nacieron para eso; fueron creados para eso; fueron creados para satisfacer las necesidades del ser humano, y estamos acostumbrados a todos los problemas… Y saben una cosa, esta valla también la vamos a saltar nuevamente".

Está por verse si –como el año pasado- el movimiento cooperativo y mutual logra frenar nuevamente en el Congreso el zarpazo de los sectores vinculados al capital concentrado contra las economías regionales.
 

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