La nota del día

El mundo de los (sin)sentidos

Por Julia Conalbi
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 00:00

En el siglo V antes de Cristo, el filósofo griego Platón enunció la Alegoría de la Caverna. Allí, describió una cueva en la que vivían personas encadenadas, obligadas a mirar hacia la pared del fondo de ese espacio. Detrás de ellas, había una pared y más allá, una hoguera. Otros hombres circulaban junto al fuego, sosteniendo por encima de la altura de la pared figuras de madera. Para los prisioneros, la única realidad era la de las sombras de esos objetos, que se movían por sí mismos en la pared que reflejaba la lumbre de la hoguera.

En el relato de Platón, uno de esos encadenados logra liberarse y decide ir hacia la fuente de la luz. Al trepar y cruzar la pared, descubre una nueva realidad: ve a las personas que sostienen las figuras de madera, el fuego y el origen de los movimientos y sonidos, que no son las mismas sombras. A partir de allí, Platón distingue dos mundos: el primero es el de los sentidos, al que se accede con la sola observación. El segundo, que fue alcanzado por el hombre que escapó, es el de las ideas, al que se accede con la reflexión acerca de lo que rodea a las personas.

El próximo martes, como ya es tradición en Argentina, se celebra el Día del Estudiante. La elección de esa fecha es que en ese día de 1888, llegaron a Buenos Aires los restos repatriados de Domingo Faustino Sarmiento (15 de febrero de 1811 - 11 de septiembre de 1888), quien durante su presidencia fuera responsable de la construcción de más de 800 escuelas. Su origen se debe a la propuesta del por entonces estudiante y luego destacado arqueólogo Salvador Debenedetti en 1902, cuando era parte del centro de estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, propuesta que fue aceptada para la facultad y luego extendida a todo el país.

Durante años, la fecha fue utilizada en los establecimientos educativos para realizar actividades de celebración e incluso hace décadas el 21 de septiembre es asueto en las instituciones. Surgieron así propuestas de festejos masivos, como la tradicional fiesta de la primavera en Villa Carlos Paz o los recitales en diferentes puntos de la Provincia. En Alta Gracia, la semana del estudiante se realizaban los tradicionales Quinchos Estudiantiles, en los que participaban alumnos de los últimos cursos de las escuelas secundarias.

La pandemia del coronavirus covid-19 echó por tierra las posibilidades de realizar eventos que acumulen gran cantidad de personas. En 2020, los estudiantes tuvieron casi todo el año actividades virtuales y no hubo ningún tipo de celebración en septiembre. Este 2021, las inspecciones de nivel autorizaron a fines de agosto que las escuelas en las que los alumnos siguen asistiendo en modalidad de burbujas -la mayoría de las instituciones- realizaran dos jornadas diferentes, con actividades lúdicas y celebración por el día del estudiante. La propuesta surgió para que todos los grupos tuvieran su festejo: uno el viernes 17 y otro este lunes 20. De este modo, en las dos semanas había un día de celebración.

Las actividades descontracturadas, el juego colaborativo, las exhibiciones de destrezas, el tiempo compartido para las charlas informales son espacios escasos en las jornadas escolares y se han visto más reducidos con el distanciamiento social y la bimodalidad. La realización de este tipo de celebraciones fortalece el vínculo entre los distintos miembros de las comunidades educativas. Seguramente, estos motivos han sido atendidos en las inspecciones al momento de autorizar las jornadas de festejos para el 17 y 20 de septiembre.

Sin embargo, apenas un día antes del primero de esos días de celebraciones, el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba comunicó a las instituciones educativas la resolución 4/2021, en la que se suprimió el asueto del 21 de septiembre. Si bien se aclaró que las escuelas podrían disponer parte de la jornada para la realización de festejos, la organización -que muchas veces incluye compra de alimentos, alquiler de juegos, préstamo de equipos de sonido o asistencia de artistas a las escuelas- ya estaba prácticamente concluida para que esas actividades se desarrollaran viernes y lunes. Por tal motivo, la mayoría de las instituciones mantuvo el calendario de celebraciones intacto y anunció a estudiantes y familias que el martes 21 habría “clases normales”.

 

¿Normales?

Para quien transita habitualmente por una escuela secundaria, suena incluso gracioso suponer que el 21 de septiembre, luego de celebrar el lunes 20, podría haber clases de la manera habitual. Los adolescentes, cuyas actividades recreativas fueron suspendidas en gran medida a causa de la pandemia durante casi un año, ya tienen planificadas distintas actividades para celebrar su día y disfrutar de la llegada de la primavera. Será interesante analizar el porcentaje de ausentismo a los colegios en un año en el que casi todos los establecimientos suprimieron el pedido de reincorporaciones debido al contexto de pandemia. La situación de aislamiento por contacto estrecho hace que sea habitual tener que faltar a la escuela durante una semana o diez días, por lo tanto, los estudiantes no se “quedan libres” por inasistencias. A la mayoría de ellos, tener una falta más no les cambiará nada.

Más allá de las posibilidades de que los chicos vayan o no a la escuela, suponer que las actividades se desarrollarán como si fuera cualquier otro día es desconocer la realidad de las instituciones secundarias… o pretender un sistema autoritario de castigos y consecuencias en caso de que no se realice la actividad planteada: “Esto va con nota”, “Me llevo las actividades y quien no las hizo tiene un uno” o “La próxima clase hay evaluación”. Nada más lejos de fortalecer el vínculo pedagógico, como plantea el Memo emitido por el Ministerio de Educación.

La fundamentación de la resolución ministerial es que “atendiendo a la situación excepcional de pandemia y priorizando el regreso a la presencialidad, muy valorada por toda la comunidad educativa ya que ha permitido profundizar el vínculo pedagógico con los estudiantes, se comunica que el martes 21 de septiembre la actividad será normal”. Es indiscutible que la presencialidad es el ámbito en el que los niños y adolescentes aprenden más y mejor y que es la forma en la que se profundiza el vínculo entre ellos y con sus docentes. Lo que es irrisorio es suponer que esa situación puede cambiar por cuatro o cinco horas más o menos. Las clases presenciales son importantes, pero su valor radica en la asistencia periódica de los estudiantes a las escuelas, de la relación entre ellos y sus maestros y profesores y de las condiciones reales en las que se encuentran los establecimientos educativos. Creer que un día de asistencia modificará esa realidad implica una gran ingenuidad.

 

Los rituales

El pasado miércoles 15 de septiembre, el Concejo Deliberante de Alta Gracia trató la nota presentada por la Juventud Radical en la que solicitaban un espacio controlado para la realización de festejos con motivo del Día del Estudiante. “Creo que es importante, todos los que estamos en este recinto hemos participado en nuestra juventud de los Quinchos Estudiantiles…” apoyó la propuesta la concejala Lucía Allende. “Sí, aunque en mi época eran fogones…” señaló por su parte la presidenta del legislativo, María Cristina Roca. La fundamentación de la edil de Alta Gracia Crece apuntaba a remarcar la importancia de los rituales.

En 2020, Sumario realizó una nota sobre el impacto de la pérdida de significación de los rituales durante los meses del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio más estricto. Al respecto, Alejandrina Cuquejo, docente de Antropología Social y Cultural en la Escuela Normal Superior de Alta Gracia, explicaba: “Los rituales son ceremonias que tienen un significado compartido por un número de miembros de una comunidad. Está compuesto por diferentes acciones que se repiten y se van transmitiendo de generación en generación en las comunidades. Tienen diferentes objetivos: algunos tienen que ver con despedir a un ser querido -como las ceremonias funerarias- o para festejar diferentes acontecimientos como un casamiento o un nacimiento”. Por su parte, la psicóloga Analía Valdesolo, agregaba: “Sin el acompañamiento del grupo, las ceremonias o rituales no se hacen evidente en la conciencia de la persona”.

En este sentido, uno de los aspectos importantes que se recuperó cuando se flexibilizaron las medidas sanitarias fue la posibilidad de cumplir con rituales: bautismos, cumpleaños, casamientos, fiestas de egresados, velatorios, etcétera. En 2020, el Día del Estudiante fue una fecha más que se perdió el ritual para los adolescentes y jóvenes. Este 2021, las aperturas sanitarias posibilitarán las reuniones en espacios al aire libre, la asistencia a bares o restaurantes e incluso están habilitados los salones de fiestas con un aforo del 50 por ciento de la capacidad. También estarán abiertas las escuelas, para que los chicos asistan a clases normales.

 

El mundo de los (sin)sentidos

En el mundo de los sentidos, siguiendo con la alegoría de Platón, un día de clases hace la diferencia. Las escuelas abren, reciben a sus estudiantes y se recuperan los contenidos que no se pudieron aprender durante más de un año de virtualidad y bimodalidad.

Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Un día de clases no cambia la calidad educativa de los estudiantes y priorizar la presencialidad es mucho más complejo. En Alta Gracia, la mayoría de las instituciones no puede garantizar la asistencia plena de sus estudiantes por falta de espacio, de personal para la limpieza o de condiciones edilicias. Diariamente, los estudiantes tienen clases en comedores, patios, escenarios o distintos espacios que fueron adaptados pero no cuentan con la acústica que permita a los alumnos escuchar con claridad sin que los maestros deban dejar la garganta en el intento de explicar un contenido. Este 21 de septiembre, comienza la primavera y algunas instituciones ya recibieron la advertencia de que, por protocolo, no se podrán encender los ventiladores en las aulas. Sin embargo, no hay memos ministeriales que aborden estas problemáticas para fortalecer el vínculo pedagógico y la presencialidad.

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