OPINIÓN

El equilibrio entre lo virtual y lo presencial

Por Ricardo González
domingo, 4 de octubre de 2020 · 06:30

La  emergencia sanitaria y el largo período de aislamiento social preventivo y obligatorio nos plantea nuevos parámetros para cumplir acabadamente nuestras funciones.


La actividad legislativa no es ajeno a este debate, y el argentino de a pie se pregunta o pide que estemos cumpliendo acabadamente con nuestros compromisos para con ellos.


¿Debemos sesionar en forma presencial o telemática? Reflexionemos sobre cual es el protocolo más conveniente.


En Argentina, siendo un país republicano y democrático, es clave el funcionamiento de las instituciones legislativas en el ámbito nacional, provincial y municipal, y se discute por estas horas entre la legalidad, la practicidad y la implementación de tecnologías.
Varios aspectos son fundamentales a la hora de analizar la situación. En primer lugar, no se trata de virtualizar o no  las sesiones, sino de realizarlas en pleno ejercicio de las potestades para las cuales están facultados los legisladores desde el lugar donde se encuentren.


Es necesario entonces pensar y acordar las reglas a fin de adaptar las condiciones del quorum y la aprobación de las leyes y ordenanzas para evitar en la medida de lo posible cualquier judicialización que pueda sobrevenir por no haber respetado el procedimiento de sanción de una ley . Los poderes legislativos tienen las facultades para modificar y aplicar su reglamento de forma consensuada y garantizando los principios de la república, por lo tanto es responsabilidad del propio cuerpo de establecer pautas claras, transparentes y conforme a derecho.


Existe una preocupación sobre la gravedad institucional en temas tan importantes como la reforma judicial de la justicia federal y el funcionamiento del congreso de la nación que no puede tratarse  en forma virtual o presencial sin el consenso de todas las fuerzas políticas que lo componen. El acuerdo de mayorías y minorías aporta a la transparencia del procedimiento elegido, y no dejará dudas a la ciudadanía sobre el respeto que tiene que haber en el papel que cada una de ellas tiene en un marco democrático.
Se debe priorizar en todo momento la Constitución, respetar los principios republicanos, sancionar leyes que no solamente tengan la legalidad sino también la legitimidad ante la población, siempre teniendo presente que toda modificación debe contar con la legal participación de quienes tienen la obligación de velar por el cumplimiento de ella.-  


Este es el pensamiento y el mandato de Alberdi que seguramente hoy nos aconsejaría con diáfana claridad: "Realicen las transformaciones imprescindibles con coraje y determinación. El esfuerzo vale la pena cuyo fin último no es otro que alcanzar el bienestar general, objetivo de todo Gobierno que lo podemos graficar como un árbol que tiene raíces, como la propia vida, a veces un poco amargas pero al final, frutos extremadamente dulces".


Que ese coraje y determinación que hacía referencia Alberdi, sea siempre con el respeto a la constitución y a las minorías, logrando los consensos y acuerdos que nos garanticen la legalidad y legitimidad de las leyes a dictarse.-
 

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