Miércoles 17 de Octubre/11:37 hs
EDICIÓN IMPRESA

La hora de un “hijo de la Revolución”

CUBA. La Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección del Presidente.

De nuestra redacción.
 
Todos los pronósticos señalaban a Miguel Díaz Canel como el favorito para acceder a la cúspide del gobierno de la isla caribeña.

Desde la mayoría de los medios de comunicación vinculados al capital concentrado, se alimentaban esperanzas de que el acceso de una nueva generación al poder cubano significara una apertura a modelos económicos liberales y hacia la mismísima democracia liberal, desconociendo el sistema democrático cubano.

Sin embargo, muchos analistas coinciden en que Díaz Canel es un cuadro formado bajo la tutela de Raúl Castro, y que difícilmente "saque los pies del plato” de la Revolución que convirtió a Cuba en el país menos injusto del mundo.

Oriundo de la localidad de Placetas, en la provincia de Villa Clara, Díaz Canel nació el 20 de abril de 1960. Es hijo de Aída Bermúdez, maestra normalista, y Miguel Díaz-Canel, trabajador de una planta mecánica en Santa Clara. Tiene dos hijos con su primera esposa, Martha. En la actualidad está casado con Lis Cuesta Peraza, una profesora universitaria y funcionaria de la agencia turística cultural Paradiso.

Graduado como Ingeniero electrónico en 1982 por la Universidad Central de las Villas Marta Abreu, comenzó su carrera profesional como oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la Unidad Militar 3875, donde se mantuvo hasta 1985. En abril de dicho año, ingresó como profesor en la Universidad Marta Abreu, donde además se desempeñó como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Entre 1987 y 1989 cumplió misiones internacionalistas en Nicaragua, donde fue Comisario Político de la Sección UJC del MINFAR. A su regreso, se integró como dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la provincia de Villa Clara. Elegido miembro del Comité Nacional de la UJC y posteriormente en 1991 como miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, fue designado segundo secretario del Comité Nacional de la UJC en 1993.

En 1994 fue designado primer secretario del Comité Provincial del Partido en la provincia de Villa Clara. Durante su etapa como máxima autoridad política en dicha provincia se caracterizó por impulsar importantes reformas dentro de la vida cultural en la provincia, entre ellas la apertura y apoyo al centro cultural "El Mejunje" en la ciudad de Santa Clara, el primer local en acoger espectáculos de travestismo en Cuba.

 En 2003, fue designado primer secretario del PCC en Holguín y elegido miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba a propuesta de Raúl Castro.

En mayo de 2009, fue designado por el presidente como ministro de Educación Superior, donde inició una serie de reformas dentro del sector universitario. En marzo de 2012 culminó sus funciones como ministro y relevó al histórico dirigente José Ramón Fernández Álvarez como vicepresidente del Consejo de Ministros al frente de las áreas de educación, ciencia, cultura y deporte.

Primer vicepresidente

El 24 de febrero de 2013 fue elegido primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, en sustitución de José Ramón Machado Ventura, histórico dirigente partidista cubano, quien había cedido su puesto "en favor de la promoción de la nueva generación".
 
¿Cómo funciona la democracia cubana?
 
Aunque Cuba celebra elecciones periódicas desde hace más de cuatro décadas, este proceso interno es prácticamente desconocido en otras latitudes del mundo, sin embargo este año cobra especial relevancia para la comunidad internacional porque de él saldrá el primer líder del país ajeno a la familia Castro.

El sistema electoral cubano se rige por la Ley Electoral aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional del Poder Popular en octubre de 1992, la cual por primera vez estableció el voto directo y secreto en elecciones provinciales y electorales.

Esa Ley establece dos tipos de procesos: las elecciones generales en las que se elige a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, su presidente, vicepresidente y secretario, así como al presidente del Consejo de Estado, a su primer vicepresidente, vicepresidentes, secretario y demás miembros.

Los delegados a las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular, sus presidentes y vicepresidentes también son electos en estas elecciones generales, que se llevan a cabo cada cinco años.

El otro proceso son las elecciones parciales, que se celebran cada dos años y medio para elegir a los delegados a las Asambleas Municipales del Poder popular y sus presidentes y vicepresidentes.

Todos los ciudadanos cubanos tienen derecho a elegir y ser elegidos, pero en un país con partido único, el Partido Comunista de Cuba no propone, postula o promueve candidatos, sino que es el propio pueblo el que tiene esa facultad que ejerce con libertad en asambleas públicas.

Los ciudadanos, que tienen derecho a emitir un solo voto, se pronuncian directamente por el candidato que desean, por lo que ninguno de los aspirantes a las diferentes instancias realiza campañas proselitistas.

Tras la elección a mano alzada de los delegados de base, éstos deben ser aprobados por el voto secreto de los electores para formar las Asambleas Municipales. Este requisito también se aplica para las Asambleas Provinciales y para la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Sin embargo, para las cámaras provincial y nacional las Comisiones de Candidaturas deben presentar las precandidaturas de los aspirantes, que pueden ser todos aquellos cubanos mayores de 16 años, excepto los incapacitados por enfermedad mental o por causa de delitos.

En el caso de las elecciones para delegados a las Asambleas Municipales, se pueden nominar a un mínimo de dos y un máximo de ocho candidatos en cada circunscripción, pero el día de la votación se debe elegir a uno solo.

En los comicios, la votación es directa y secreta en las urnas, las cuales son custodiadas por pioneros uniformados (niños y adolescentes en edad escolar).

La Ley establece que es obligación que todos los electos lo sean por mayoría, es decir, que obtengan más de 50 por ciento de los votos válidos emitidos, pero si no logran el porcentaje o hay empate, existe la posibilidad de que la votación se repita una semana después.

Un aspecto fundamental del sistema electoral cubano es el carácter elegible, renovable y revocable de todos los integrantes de los órganos representativos del poder del Estado, quienes están obligados a rendir cuenta de su actuación ante los electores.

De acuerdo con la ley, los elegidos pueden ser revocados en cualquier momento de su mandato por causas específicas y según el procedimiento establecido.

En 1976, la isla llevó a cabo el primer proceso electoral después del triunfo de la Revolución, en el cual fueron electos los dirigentes a las asambleas municipales del Poder Popular.


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