Panorama político

¡Y, entonces, llegó Covid!

martes, 29 de diciembre de 2020 · 20:00

Marcos Torres Lima encaró el inicio de año preocupado en imprimirle sello propio a su naciente gestión al frente del gobierno municipal. Y aunque, sin dudas, la pandemia lo obligó a cambiar de planes, de alguna manera logró ese objetivo.


El Encuentro Anual de Colectividades fue su primera prueba de fuego, o más bien, de agua: la lluvia acompañó todas las noches de la fiesta más grande de Alta Gracia. La innovación de suprimir las plateas y reemplazarlas por gradas laterales, generó no pocas críticas entre sectores con capacidad de pagar entradas más costosas. La medida, apuntada a favorecer el acceso popular a los principales espectáculos, constituyó el primer esbozo de la impronta que pretende darle a la gestión.


La inauguración del periodo de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante fue el paso siguiente, con un discurso centrado en anuncios de obras de infraestructura básicas (agua potable y cloacas), desarrollo social y hasta un parque industrial.


¡Y entonces llegó Covid!
La pandemia truncó planes, pero no torció el objetivo, al que incluso hasta podría haber favorecido: en la administración de la crisis sanitaria, el Intendente consiguió impronta propia.


La cancelación del festival Peperina le permitió a MTL poner sobre el tapete la administración de esa actividad lucrativa, en manos de la empresa Control Z, lo que implica un valioso antecedente para prever futuros contratos.


El mandatario local se diferenció públicamente incluso de su hermano ministro de Gobierno, oponiéndose al insostenible cerco impuesto a la ciudad por la administración provincial frente al foco de coronavirus de abril en Villa Parque Santa Ana.


En lo administrativo, el Intendente logró aplicar un severo ajuste –que prefiere denominar “optimización de recursos”- en la planta de trabajadores municipales, suprimiendo el pago de horas extras y de artículos específicos. Contó con “el acompañamiento” del sindicato, cuyo rol había quedado en duda a partir del momento en que el peronismo perdió la elección para el tramo Tribunal de Cuentas y el líder sindical Gabriel Medina se quedó afuera del cuerpo. La pandemia le permitió a Torres Lima la adopción de medidas impensadas en otro momento.


Y por supuesto, como coletazo de la durísima interna del año pasado, en el río revuelto perdieron sus puestos de trabajo algunos empleados identificados con Walter Saieg. “Quien le cerró las puertas a la gente de Walter fue (Leandro) Morer, que fue su candidato. Nosotros le abrimos las puertas a toda la gente que trabajó para el proyecto de Hacemos por Córdoba en Alta Gracia”, dijo en la entrevista que se publica en la página 7 de la presente edición.


Incluso en la administración de los conflictos -quizá el protagonizado por el sector gastronómico fue el más fuerte- el Intendente logró más que una victoria política: tuvo la oportunidad de volver a diferenciarse exhibiendo a su gestión como la que había impulsado aperturas en el marco de las restricciones, que después se adoptaron en otras localidades. Y también logró mostrar firmeza cuando fue necesario “ponerse la gorra”.


“Agua”, responde sin dudar Marcos Torres Lima cuando se le pide la primera de las prioridades de su gestión en el venidero 2021.
La afirmación va en línea con su principal propuesta de campaña, repetida en cuanta oportunidad ha tenido: completar obras de agua y cloacas en la ciudad, donde hay vastos sectores que no la tienen.


Según informó, el estado municipal se apresta a adquirir -por un valor que oscilaría entre los 15 y 20 millones de pesos- una retropala para ponerla a trabajar en el zanjeo necesario para esas obras.

El precio de la gobernabilidad
MTL debió apelar a una alianza con Pablo Ortiz que le garantizara la gobernabilidad, ante el peligro de que el concejal se transformara en el bloqueo a las iniciativas del Ejecutivo en el legislativo. O peor aún, que acompañara eventuales embates opositores. Ya era demasiado no controlar el Tribunal de Cuentas. MTL selló un acuerdo que llevó a Ortiz a la secretaría de Servicios Públicos, de la que no se lo mueve ni aunque una columna de alumbrado recién inaugurada se desplome sobre el auto de otro funcionario.


Otro tanto ocurre con Roberto Urreta, funcionario sin votos que lo conviertan en dirigente, pero con una misteriosa habilidad para permanecer incólume en su cargo. A pesar de haber cuestionado el recorte de horas extras a los inspectores de su área y caracterizado como “un viva la Pepa” la situación en las calles. Paradoja si la hay, el secretario encargado de la custodia del medio ambiente, hasta soportó exitosamente un procedimiento de la Secretaría de Ambiente de la Provincia en un campo de su propiedad, en La Isla, por supuesta tala de bosque nativo.

El tablero que viene
2021 es año de elecciones de medio término, de esas que a muchos intendentes complican porque les exigen definiciones que les convendría evitar.


El terreno se complica aún más ante la inminente profundización de la pelea por el Departamento Santa María.
Tras la aplastante victoria de Carolina Basualdo en las elecciones de Despeñaderos, Walter Saieg abandonará la Secretaría de Transporte de la Nación para reasumir como legislador provincial en representación del Departamento Santa María.


Electo legislador en los comicios provinciales del año pasado, Saieg pidió licencia en ese cargo para asumir al frente de la Secretaría de Transporte de la Nación, a donde llegó como parte del acuerdo político del senador Carlos Caserio con el presidente Alberto Fernández.


Carolina Basualdo, suplente en el binomio departamental, asumió el lugar vacante en el cuerpo legislativo. Su elección como Intendenta de Despeñaderos generaba un problema de difícil resolución, que podría haber terminado judicializado y que obligó al experimentado cacique a abandonar los mullidos sillones de los despachos porteños, para volver a los polvorientos caminos de su terruño. 


Habitualmente esquivo a los periodistas -a menos que se trate de una propia necesidad de comunicación-, y fanático de la espectacularidad, Saieg elige cuidadosamente el momento y lugar para hacer los anuncios sobre su futuro político. Esta vez, eligió un triunfo ajeno con mucho sabor a propio. Desde hace años el legislador cuida ese bastión a partir de haber contado con el fallecido Juan Carlos Cimadamore entre sus principales espadas en el Departamento. Y acompañó gran parte del ascenso de Carolina Basualdo, lo que le aseguraba un lugar en el podio de la vencedora. Eso sí… si bien en el último año ella cuidó la relación con el schiarettismo representado por Facundo Torres Lima, los votos que Basualdo supo conseguir la liberan de padrinos.
Gran diferencia: años atrás José Manuel de la Sota cimentaba su poder a través de sus hombres de confianza en los departamentos y Saieg administraba los premios y castigos en Santa María. Tras la muerte del exgobernador, Facundo Torres Lima -abanderado del schiarettismo y con lapicera de Ministro de Gobierno en ciernes- salió a disputar el territorio del histórico cacique delasotista. Pero hoy, el panorama provincial y nacional no asigna dueños absolutos a los territorios.


En la carrera por suceder a Juan Schiaretti, las opciones se van reduciendo a Martín Llaryora y Manuel Calvo, con Martín Gil apuntalado por el albertismo. El altagraciense Facundo Torres Lima aún estaría en carrera, pero corre de atrás.


Santa María es arena en disputa. Por eso Saieg ensaya un nuevo retorno. Sabe que tendrá que volver a poner la cara para enfrentar las furias de lealtades no pagadas, que se acrecentaron con su partida a la Nación.


Al palco triunfal de Despeñaderos subieron Torres Lima y Saieg. Volvieron a verse sin siquiera saludarse. Y Schiaretti -vía streaming- no le puso dueño al Departamento y mencionó el trabajo de “Facundo y Walter”.
 

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