Concejo Deliberante

Cambiar de piel

martes, 29 de diciembre de 2020 · 19:00

Cada animal tiene sus características propias. Algunos tienen mayor capacidad de adaptación a los cambios, otros sufren más las modificaciones bruscas del ambiente. Las serpientes son uno de los seres que más resistencia tienen a las desventuras. De sangre fría, pueden sobrevivir en distintos clima. Capaces de camuflarse, escurrirse silenciosamente y esconderse, tienen el poder de escapar de gran parte de sus depredadores. De hecho, sus mayores peligros son los depredadores que comen sus huevos, no aquellos que puedan cazarlas. Por esas características naturales, las serpientes son caracterizadas como seres sumamente astutos.


El 2020, año de profundos cambios a raíz de la pandemia de coronavirus covid-19, implicó un terremoto en los planes de los diferentes actores políticos del mundo, el país, la provincia y la ciudad. Luego de asumir el Gobierno el 11 de diciembre de 2019, el periodo de sesiones ordinarias comenzó en marzo y los legisladores locales estaban recién estrenando sus trajes de concejales cuando se desató la emergencia sanitaria. El último Concejo Deliberante finalizó su mandato en medio de un fuerte conflicto que derivó en que la oposición se viera sorprendida con una mayoría “de hecho”, ya que una de las ediles de Unión por Córdoba acompañaba con su voto las decisiones de la Unión Cívica Radical. En contraposición, los concejales que asumieron en diciembre pasado comenzaron su primer periodo legislativo a los besos.


Los buenos modales y los gestos de simpatía de ambas bancadas fueron la característica que reinó… durante dos sesiones. La elección de dos presidencias de comisiones para la minoría fue una muestra de amistad del bloque oficialista bien recibida por la oposición. Sin embargo, luego de los afectos del 1º y el 4 de marzo, en la sesión del 11, comenzó a circular el veneno. Un proyecto de resolución del bloque de Alta Gracia Crece inició lo que serían uno de los cruces más fuertes de todo el año legislativo: discusiones -chicanas mediante- entre Amalia Vagni y Manuel Ortiz.


Sin embargo, la emergencia sanitaria cambió totalmente los planes de uno y otro bando. Las sesiones comenzaron a realizarse cada quince días, los temas que se abordaban eran exclusivamente aquellos que se relacionaran con la situación epidemiológica y se suprimió el público en el recinto. La falta de un espacio acorde hizo pasear al legislativo entre Belgrano 15, el Cine Teatro Monumental Sierras y el Colegio de Abogados. En septiembre, la virtualidad ganó la partida. 


Con la plataforma digital zoom como recinto legislativo, todos los concejales perdieron tribuna. Tanto la posibilidad de exhibir los colmillos para complicar el gobierno de Hacemos por Córdoba por parte de la oposición, como la de mostrarse como una de las espadas más aguerridas del Gobierno y comenzar a posicionarse rumbo a 2023, quedaron truncas.


En el año de la pandemia, la búsqueda de identificación propia más allá del bloque al que pertenecieran fue difícil para todos los ediles. Una de las herramientas más utilizadas para ello fueron las redes sociales. En historias o muros, los distintos ediles pusieron sobre la vidriera de los dispositivos móviles y computadoras cada una de sus acciones.

Los distintos
En el oficialismo, la conducción del bloque quedó opacada por el coronavirus. Pedro Spinetti, jefe de la bancada de Hacemos por Córdoba, se ausentó en varias sesiones de las realizadas en el Concejo Deliberante debido a su edad y el riesgo que implica el contagio de covid-19 en adultos mayores. Las sesiones no presenciales complicaron la posibilidad de lucirse. Además, al ser abandonado por su socio de bloque, Pablo Ortiz, que se trasladó al Gabinete, quedó en soledad. Se diferenció del resto de sus compañeros de bloque con proyectos propios y una marcada ausencia en las actividades en las que participaron los demás ediles. Entre los proyectos presentados por Spinetti, se destacan la mudanza del buzón de la esquina de Arzobispo Castellanos y Narciso Godoy Núñez a la Plaza San Martín y la instalación de un busto del libertador en dicho espacio verde. Además, luego de un intento fallido presentándolo como proyecto del Instituto Manuel de Falla, desde su banca de concejal consiguió que se coloque un busto a Eduardo Federico Luppi en la Plaza Mitre.


Con un jefe de bloque opacado y preocupado por los monumentos en los parques de la ciudad, la exposición pública del oficialismo se centró en la figura de Manuel Ortiz, quien se encargó de compartir en todas las redes sociales cada una de sus actividades como concejal. En la cola, le siguieron Duilio Silva, Mónica Prada y Annemie Busse, acompañando los proyectos y acciones de Hacemos por Córdoba.


En la vereda del frente, la conductora del bloque de Alta Gracia Crece, Amalia Vagni, encabezó las principales mojadas de oreja al gobierno de Marcos Torres Lima. El medio ambiente y la salud pública fueron los principales temas de gran cantidad de pedidos de informes que, luego de acaloradas discusiones, el Concejo rechazó por cinco votos contra cuatro. También en el bloque opositor, la voz de Lucía Allende se alzó en varias oportunidades siguiendo la misma dirección marcada por “la jefa”. Por su parte, con algunos proyectos de su autoría y señalando una estrategia de debate más conciliadora que la de la Unión Cívica Radical, el concejal del PRO, Ricardo González, supo marcar su impronta propia.


En el año de los cambios, la incertidumbre y las improvisaciones, en el Concejo Deliberante sobrevivieron aquellos que pudieron ser astutos, escurrirse y cambiar de piel a tiempo.
 

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