Miércoles 18 de Septiembre/06:56 hs
EDICIÓN IMPRESA

La invención de Morer

Panorama político.

Por Jorge Conalbi Anzorena
Director Periodístico

Francis Mallmann sobrevoló la ciudad y se posó en El Potrerillo de Larreta. El famosísimo cheff llegó hasta Alta Gracia para promocionar una empresa de pisos y revestimientos de madera. La actividad congregó el pasado 24 de agosto a más de 200 invitados. Entre ellos, dio el presente un referente del PRO suyo nombre figuraba tiempo atrás entre los posibles candidatos del partido amarillo para el gobierno de Alta Gracia: ¨Nosotros ya estamos en retirada”, admitió el hombre ante este periodista.

Cuatro días después, Alta Gracia Crece formalizó el lanzamiento de su campaña con vistas a los comicios municipales del 22 de septiembre en el restaurante El Ferroviario, esta vez, con una llamativa modificación: el amarillo desapareció del logotipo de la alianza local. “Esa es la idea”, respondió Lucía Allende –cuarta candidata a concejala en la lista-  cuando el periodista de este medio le hizo notar que esta vez el amarillo del PRO brillaba por su ausencia. No fue el color el único desaparecido: Ni lo senadora Laura Rodríguez Machado –responsable del partido prescindencial en Santa María- ni Ignacio Sala, él único sobreviviente entre los jefes comunales del PRO en el Departamento, asistieron a la cita para apoyar la fórmula Leandro Morer – Amalia Vagni. La banca asegurada para Ricardo González en el próximo legislativo exime a los dirigentes de soportar tediosas presentaciones protocolares y enjuaga las lágrimas del duelo de los defensores del cambio en pleno duelo post 11A. El PRO de Alta Gracia pasará a la historia como la grupete político que más influencia obtuvo con apenas un puñado de votos obtenidos hace cuatro años, antes que Mauricio Macri se pusiera a tiro de balotaje en 2015.

Quien sí estuvo acompañando a la relanzada entente opositora fue Juan Amestoy, referente local del partido de Eurelio García Elorrio: Encuentro Vecinal Córdoba transitó revoleando pañuelos celestes la campaña hacia las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (Paso) municipales del pasado 28 de julio, pero, como se sabe, quedó a unas poquitas décimas del piso de votos necesario para ganarse un boleto a participar de la general. Ese 3,85 por ciento resulta vital para las aspiraciones de Morer, quien celebró la presencia de Amestoy.

El concejal sueña con concretar una remontada histórica, ya que en las Paso perdió por 12 puntos frente a Marcos Torres Lima, y por 25 puntos si se considera la suma de los sufragios que cosechó Hacemos Por Córdoba. Para lograrlo, confía en que la asistencia a las urnas ascenderá el próximo 22 de septiembre del 61,71 al 78%, convencido que cautivará la mayor parte de esos sufragios: “Más de mil afiliados a la UCR no fueron a votar en las Paso porque no les dieron importancia”, repiten en su entorno. Además, espera captar la mayoría de los 970 votantes de EVC y les dedicó un guiño en una de sus piezas de campaña, apareciendo jurando sobre una biblia. Ilusionado con conquistar los votos del delasotismo enfrentado a los hermanos Torres Lima, reflotó la histórica propuesta que hace 21 años llevó a la gobernación a José Manuel de la Sota: la reducción del 30% de los impuestos municipales. Aunque se trate de una promesa de mayor impacto que el beneficio específico que acarrearía, obsesionado en seducir a ese peronismo el candidato radical la entona cuan dulce Parténope.

Y en manos de los profesionales del marketing político, Morer dejó de ser Morer. No sólo porque en la gráfica de la campaña –como buena parte de los candidatos- apele al Photoshop, aunque se le fuera un poco la mano apareciendo con piel y ojos violentamente más claros. Además, tomó clases de oratoria y desplegó un discurso pausado, sereno y no exento de agresividad hacia sus rivales. Incluso en el recinto del Concejo Deliberante -tras advertir que los periodistas utilizan las redes sociales para trasmitir las sesiones en vivo- recurrió a un inusual y enérgico tono argumentativo.

En “La invención de Morel” -célebre novela de Adolfo Bioy Casares- el protagonista obsesionado con Faustine hace lo imposible por alcanzarla, aún a costa de impensados renunciamientos. El 22 de septiembre develará si el científico genial de aquella ficción se parece o no al diseñador de la actual campaña opositora.

Concejo de guerra
Tal como lo anticipara el concejal Germán Rodríguez semanas atrás, el legislativo se transformó en el dueño de la iniciativa política de la ciudad. El apoyo permanente de la concejala peronista Daniela Ferrari al bloque radical y la deferente disposición del presidente del cuerpo, Juan Manuel Saieg, transformaron lo que hasta mayo para el radicalismo era una suerte de tribuna del Club Social y Deportivo Yupanqui, en una suerte de Capitolio del Tajamar. El bloque oficialista –ahora en minoría- resiste y cuenta los días entre las dos sesiones que restan hasta las elecciones generales. Unos y otros saben que con los números puestos, el 25 de septiembre será hora de abandonar la impostación y a esperar con resignación la despedida de diciembre. Sólo Roberto Urreta tiene banca asegurada hasta 2023.

Mientras tanto, los pedidos de informe se suceden sesión tras sesión, al ritmo de la campaña. Sólo uno provocó la reacción del Intendente, al pedir explicaciones sobre los resultados deportivos obtenidos por el equipo de hándbol municipal teniendo en cuenta la inversión realizada. La iniciativa, no sólo provocó el tiroteo entre el jefe del gobierno local y el principal opositor, sino que indignó a buena parte de la comunidad deportiva de la ciudad. “En esa la erramos”, admitió un vocero radical, “estaba bien avanzar con los gastos, pero metimos la pata exigiendo resultados deportivos. Si mañana Maradona viene a dirigir al Deportivo Norte será bueno para Alta Gracia aunque el Depo pierda todos los partidos”, agregó.

Atento a la situación en el Concejo Deliberante -y con la tranquilidad de haber logrado la sanción de las principales normativas antes del estallido interno- el gobierno administra los tiempos. Se aleja todo lo posible de la pirotecnia campañera y trata de cumplir a rajatabla el raid de inauguraciones, entregas de ayudas sociales y acciones de gestión de gobierno. La estrategia, surgida de encuestas que –juran- colocan a Marcos Torres Lima con una ventaja muy cómoda, se basa en alejarlo del ruido y no arriesgar ni un centímetro de terreno ganado. No obstante, el contrataque de Morer de tanto en tanto irrita al oficialismo, que en la era de las redes sociales… sucumbe a la tentación de la respuesta rápida.

Ahora montado en un viejo Citroen 3CV amarillo, el candidato Diego Heredia salió a fortalecer la campaña de Alta Gracia Somos Todxs. Lucha contra el desconocimiento de su figura y hasta con cierta estigmatización por su juventud (tiene 29 años). Por eso sorprendió en su exposición -junto a los otros postulantes- en el Colegio de Abogados. “Esperaba escucha a un militante juvenil que me dijera que era el representande de Cristina en Alta Gracia y me encontré con un tipo que conoce la ciudad y puede hablar de todos los temas”, admitió uno de asistentes.
 

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