Miércoles 23 de Octubre/09:24 hs
EDICIÓN IMPRESA

Una estrategia, nuevo desafío

Panorama político.

Por Jorge Conalbi Anzorena
Director Periodístico

“Marcos no es Facundo”. La afirmación se repitió a lo largo del último año, con distintos sentidos en cada ocasión y dependiendo de quien la repitiera, aunque la mayoría de las veces haciendo referencia a lo difícil que resultaría transformar la alta imagen positiva del Intendente en votos para su hermano.

Casi invariablemente, cuando un dirigente intentó direccionar la voluntad de sus seguidores hacia su delfín, fracasó. Quizá el más elocuente sea el de Luis Inacio “Lula” Da Silva -amplio favorito para ganar las pasadas elecciones de Brasil- en favor de Fernando Hadad, quien finalmente fue derrotado por Jair Bolsonaro en forma contundente. De la otra vereda, entre los escasos intentos exitosos, se podrán exhibir las encuestas dando cuenta que Cristina Fernández de Kirchner logra prestarle su caudal electoral a Alberto Fernández.

Recién al medio día del pasado 28 de julio, con  los resultados de los sondeos boca de urna en mano, Facundo Torres Lima suspiró aliviado ante la ratificación del éxito de una estrategia que, aunque medida, aún le faltaba su hora de la verdad: Había logrado trasladarle a Marcos –casi intacto- los votos que lo acompañan desde 2015.

El resultado le da aire al Intendente, quien apostó fuerte a un enfrentamiento con Walter Saieg que no contaba con la total aceptación del gobierno provincial. Quedó claro que Juan Schiaretti tuvo gestos concretos a favor de Torres Lima, como habilitarle el uso de Hacemos Por Córdoba en Alta Gracia e incluirlo entre los primeros lugares de la “boleta corta” de candidatos a diputados nacionales. Sin embargo, el camino que hubiera preferido el Gobernador era un acuerdo que no pusiera en peligro la unidad del peronismo, ni mucho menos el gobierno de un bastión emblemático de su gestión. El triunfo de su hermano fortaleció a Facundo Torres Lima frente a los demás dirigentes del peronismo sub 50, y su capacidad de interlocución ante Schiaretti. 

El graduado
Heredados o no, Marcos Torres Lima ingresó el pasado domingo al privilegiado lote de los dirigentes con votos. Una suerte de graduación a los 36 años, que lo coloca peldaños arriba de aquellos referentes muy fogueados en cargos políticos, pero que hasta ahora, no le ganaron a nadie.

No obstante, la verdadera carrera largó cuando se apagaron las luces de los festejos y la meta es el 22 de setiembre. En los próximos 50 días deberá profundizar la campaña y fortalecer su sentido municipal, mientras el país entero atravesará dos trascendentales elecciones nacionales: las Paso del próximo 11 de agosto y las presidenciales del 27 de octubre.

Ya con capital político propio, el candidato oficialista deberá, además, proyectar el modelo de continuidad que le propone a la ciudadanía en caso de resultar electo para gobernar la sexta ciudad de la provincia y la segunda del Gran Córdoba. No es un mero trámite si se tiene en cuenta la durísima situación económica del país y la Provincia, que se profundizará a niveles extremos a partir de octubre.

Dijeron los números
Con 11.225 votos Marcos Torres Lima quedó muy cerca de los 12.013 obtenidos por su hermano en 2015, aunque en esta ocasión, hay que contemplan los 2.266 votos peronistas que cautivó Pablo Ortiz, y hasta los 310 de Carolina Pinciroli. Es justamente Ortiz quien realiza una elección que le permitió subirse a la quinta postulación a concejal por la boleta oficialista. En las últimas jornadas comenzó a discutirse si le corresponde esa postulación –que sólo se logra con una victoria- o la séptima. Se trata de una prolongación de la pelea que Facundo Torres Lima y Ortiz mantuvieron al cierre de los comicios.

La paradoja, para ocupar una banca en el legislativo, Ortiz -hombre de Martín llaryora- necesita la quinta postulación y trabajar para la victoria. No será una tarea sencilla si se tiene en cuenta que buena parte de su caudal proviene de militantes del sector de Walter Saieg.

Con el peronismo provincial iniciando el post schiarettismo, Facundo Torres Lima ya integra el lote de los dirigentes sub 50 que velan armas con vistas a la batalla por la gobernación en 2023: entre ellos, el intendente electo de Córdoba. Cabe preguntarse si Llaryora vería con pena una eventual derrota de Hacemos Por Córdoba en las municipales de Alta Gracia. La respuesta surgirá con claridad en las próximas semanas, cuando los pasos de Ortiz marquen la dirección elegida.

Siempre fuimos compañeros
Como la inmensa mayoría de los referentes territoriales del delasotismo, Walter Saieg se puso al hombro la campaña de Alberto Fernández. Días atrás el legislador departamental puso sobre la mesa su capital territorial: congregó prácticamente a la totalidad de los jefes comunales e intendentes de Santa María a un encuentro con el candidato presidencial en Villa Carlos Paz. El postulante del Frente de Todos cumplió una intensa actividad en Córdoba, que continuará a partir de este viernes. En algunos de sus actos, también dijeron presente un par de funcionarios de la Municipalidad de Alta Gracia.

En carrera
Leandro Morer quedó lejos de la cima, a 12 puntos de Torres Lima. El candidato radical no logró superar su histórico caudal que ronda el 30 por ciento. “La mitad de los vecinos se quedó en la casa tomando mate”, aseguró el ahora candidato de Alta Gracia Crece, en una particular interpretación de los resultados y el porcentaje de asistencia a las urnas.

Diego Heredia, del frente Alta Gracia Somos Todxs, logró el pasaporte a la elección de septiembre superando el 4 por ciento exigido por la ordenanza que estableció las Paso municipales.

La diferencia obtenida por Torres Lima, la difícil chance de Morer y la participación de sólo tres fuerzas en la general de septiembre, son factores que ayudarían a allanarle al candidato kirchnerista el largo camino hacia una banca en el Concejo Deliberante.

Además, el fracaso electoral del socialista Rodrigo Martínez alienta también al electorado progresista a apostar por volver a contar con un representante en el legislativo.

Martínez -quien hace cuatro años fue compañero de fórmula de Mario Bonfigli, y tras ser derrotado en la interna radical por Morer, terminó peleando por una banca- perdió en estas primarias más de 600 votos (más de 2,5%) en relación a los obtenidos en 2015. Durante esta campaña, el socialista muchas veces terminó eclipsado por la avasallante personalidad de su compañera de fórmula, María Inés Chiotti, quien hasta llegó a compararse con “el Che Guevara, San Martín y Bolivar” haciendo referencia al asma que deviene del apasionamiento.

No obstante, y tal como lo admitió en diálogo con la Siempre Radio 93·3 FM, Martínez contaría con el compromiso de un cargo de gabinete en un eventual gobierno de Hacemos Por Córdoba “en el marco de los acuerdos de nuestro partido con el gobernador Juan Schiaretti”, según explicó. Durante el festejo en el bunker oficialista, al socialista se lo vio muy cerca de Marcos Torres Lima.

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