Domingo 8 de Diciembre/18:01 hs
EDICIÓN IMPRESA

Iván Poletta: “Fue un año de sálvese quien pueda”

Entrevista. Secretario de Obras y Servicios Públicos y concejal electo de Hacemos por Córdoba.

Por Julia Conalbi
De Nuestra Redacción

Encargado de una de las áreas más sensibles de la Municipalidad. Comenzó su trabajo en la gestión pública integrando la Fundación Paravachasca; fue gerente de la Comunidad Regional Santa María, que nucleaba a todos los intendentes del Departamento y distribuía recursos; trabajó como secretario privado de Hugo Testa en el Ministerio de Obras y Servicios Públicos; fue concejal y en 2013, cuando Facundo Torres Lima asumió la intendencia, fue presidente del Concejo Deliberante. En un par de oportunidades, le tocó asumir la intendencia durante alguna licencia de Torres Lima. 

¿Tenés ganas de asumir como concejal o tus expectativas están en el gabinete?
Si, lógicamente quiero ser concejal porque se renuevan desafíos. Yo he tenido una participación muy activa en el Concejo donde se trabajaba un montón de puntos y se planteaban metas gracias al Intendente, que en ese momento que era Facu  [Facundo Torres Lima] y me daba la confianza para poder hacerlo. Incluso en oportunidades que él ha estado de licencia, me ha tocado asumir la intendencia de Alta Gracia y eso, para alguien que hace política, es algo muy lindo. Dentro del Concejo, pasé por todas las etapas que quería pasar. Siempre se renuevan las apuestas y los desafíos. Si Marcos [Torres Lima] decide que me necesita en el Concejo, voy a estar ahí, por supuesto, y daré el mayor de mis esfuerzos, como lo hago siempre.

Lo que pasa es que tengo un perfil más ejecutivo porque he estado al lado de una persona que trabajaba catorce, dieciséis horas diarias, que es Hugo Testa. Después, con Facundo, lo mismo. Facundo es un animal del laburo y yo de alguna manera lo tengo también en los genes. Me gusta estar en la calle, resolver los problemas cotidianos de la gente. Si bien en el Concejo también se resuelven problemas, a veces no se ve de una manera tan directa. En cambio, esto es el día a día. 

¿De algún modo sentís que podés dar más en el gabinete que en el Concejo Deliberante?
Absolutamente, no te voy a mentir. Si tengo que estar en el Concejo voy a dar el cien por ciento de mi capacidad. Voy a estar súper contento, pero puede que sí, que esté extrañando un poquito lo que ha sido la tarea ejecutiva.

¿Cómo valorás lo que ha sido este 2019 electoral?
Electoralmente, un diez. Desde el esfuerzo, la verdad que ha sido desgastante. No solo para nosotros, sino también para la gente. La gran cantidad de elecciones que ha tenido este año ha sido atípica.

Los resultados arrojados han sido muy buenos. Cada uno de los proyectos en que queríamos avanzar se fue dando uno a uno de la manera en que esperábamos. Estoy muy contento de haber tenido el respaldo de la gente que ha sido enorme. Para mí, lo más importante era la gestión. En un momento nos encontramos con que hemos puesto la vara muy alta, incluso para nosotros mismos. Eso se empezó a volver muy desgastante, pero la verdad es que lo hemos logrado.

¿Creés que hay pendientes desde el área de Servicios Públicos?
Millones. Hasta la ciudad más desarrollada del mundo siempre tiene cosas por hacer. La realidad de una ciudad es muy dinámica. Responde o atiende a cuestiones que se van generando día a día. Pasan meses y hay un determinado fenómeno que hace que la situación poblacional cambie por equis motivo. En Alta Gracia, se terminaron las obras de los accesos y la ciudad tuvo un crecimiento exponencial. Esto es así. Todos los días hay cosas nuevas, hay desafíos nuevos. Además, nosotros somos unos locos que nos buscamos más cosas por hacer.

Quedan muchas cosas pendientes. No desde lo prometido. Eso, desde el Intendente hacia abajo, se cumplió. Fuimos mucho más allá y hemos realizado cosas que ni siquiera pensábamos en las elecciones anteriores como promesas de campaña.

La semana pasada, en una entrevista, Agustín Saieg valoraba que la gestión de Marcos Torres Lima iba a tener que ser más austera que la actual por el contexto económico.
Marcos tiene una forma de hacer política diferente a la de Facundo. Las dos a mi criterio son excelentes, pero son distintas. Por lo cual, la forma de hacer política de Marcos a lo mejor se interprete como una política más austera que no quiere decir que no sea igualmente redituable desde lo político. Con respecto a la crisis, es notoria. Nadie puede negarlo. Creo que somos o estamos dentro de los pocos municipios que todavía pueden tener una correcta prestación de servicios, podemos avanzar con obras. Muchos municipios no pueden ni siquiera pagar los sueldos. Pero al fin y al cabo, no somos una isla.

Vamos a tener un tiempo complicado y si tiene que ser austero, será austero. Magia no se puede hacer. Nosotros administramos recursos. No nos quedamos solamente con los recursos propios. Salimos a golpear puertas, a buscar afuera. Y en eso, somos bastante caraduras, muy insistentes y las pruebas están a la vista de un montón de cosas que hemos podido lograr de deportes, infraestructura, servicios. Esto es gestión y vamos a seguir en la misma. Yo, en lo personal, si tengo que estar en algún sector no me voy a cansar de golpear puertas porque es la forma de conseguir las cosas. Si uno se queda en la casa con lo poquito que tiene, no le alcanza. Es una forma de emular lo que uno hace en una familia, lo hacemos en el municipio. No-sotros quietos no nos vamos a quedar.

¿Alta Gracia está preparada para un crecimiento exponencial, por ejemplo, de un 50% de la población actual?
No, cien por ciento no estamos preparados. Pero se está trabajando para eso. Es como que en tu familia son cinco, hay que comprarles zapatillas a todos y cuando las tenés, llega uno nuevo. Estamos trabajando para brindar servicios en una totalidad. Hemos tenido avances enormes en materia de agua, de cloacas, de gas. A mi criterio, hoy estamos a más de cincuenta mil habitantes. No conozco una sola persona que venga de otro lado y no me diga que Alta Gracia ha crecido mucho, que está muy linda, que la ve muy ordenada.

¿Cómo valorás este año particular en el Concejo Deliberante y cómo creés que afectó o no a posibilidades de la gestión?
En el punto más importante, que es el avance de la gestión, no terminó afectando. Antes, hacíamos un todo, nos fijábamos un objetivo y empujábamos el carro para llegar a ese determinado objetivo. Hoy, se fue desmembrando: uno tira para acá, otro para el costado, cada uno para su lado y eso a la población en general no le sirve. Me parece que fue un año mezquino, de personalismos, fue un año de sálvese quien pueda. No lo veo bien. Cada quien en definitiva tiene su conciencia para que le diga si hizo bien las cosas y también tiene el respaldo o no de la gente, que es lo más importante en este caso. Porque a veces la conciencia pareciera que algunos la pueden llevar bastante bien. Pero el respaldo de la gente en definitiva te lo termina marcando. Cuando fuimos a las elecciones, más allá de tener que hacer correcciones y cuestiones que vamos a tener que modificar el rumbo, la verdad que el respaldo que hemos tenido ha sido muy bueno. Y a quienes han tenido esta cuestión de trabajar para su lado, la gente los vio.

¿Tenés expectativas de que con la renovación del próximo Concejo Deliberante se pueda renovar esta cuestión que mencionás de tirar todos para el mismo lado?
Obviamente que las expectativas las tengo. Tenemos hoy un Concejo producto de una amplitud que hemos tenido como posición política de incorporar a un montón de sectores que nosotros consideramos que podían aportar de una manera positiva a la gestión. Las expectativas, obviamente, las tengo. Hay que ver cuál va a ser el desempeño personal de cada uno. Si lo va a hacer desde una perspectiva más personal o si lo va a hacer abocado a trabajar en un todo. Son dos formas de encarar las cosas en la vida. Creo que si se apunta a realmente brindar un beneficio a la ciudad, bienvenido sea.
 

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