Domingo 8 de Diciembre/18:13 hs
EDICIÓN IMPRESA

¿El último verano?

En julio estaría lista la obra de ampliación de la Planta Potabilizadora, que quintuplicará la capacidad de almacenamiento de agua para la ciudad de Alta Gracia.

Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción

La llegada de los primeros calores cambia el humor de casi todos los que viven en las sierras de Córdoba. El verano permite disfrutar de los ríos, las piletas y los carnavales improvisados en los patios de las casas. Pero para algunos, como la Cooperativa de Trabajo de Obras Sanitarias de Alta Gracia – COSAG - el verano también implica preocupación, paciencia y la necesidad de redoblar esfuerzos, porque, junto con el alto consumo, también trae consigo la temporada más alta de lluvias, y con ella, la crecida de los ríos en el Valle de Paravachasca. 

Paralelamente, en la misma sintonía y nivel de preocupación, el crecimiento demográfico de Alta Gracia dejó de ser una proyección y pasó a convertirse en un hecho, y en la actualidad se estima para el 2030 una proyección poblacional de 71.768 habitantes. Ante una realidad que cobra fuerza día a tras día, surge un interrogante fundamental: ¿Cómo abastecer la demanda de servicios de una población en constante crecimiento? El agua es el recurso fundamental por excelencia, y es el primer factor al que se debe prestar especial atención.
 
El verano y sus penurias
El verano es otro de los fantasmas que sobrevuela los escritorios de la Cosag, y exige nuevas competencias, acciones e inversiones. En la actualidad, la planta potabilizadora local tiene la capacidad de tratar 16.000 metros cúbicos por día, pero en los días pico, en donde hay temperaturas de 40 grados, el abastecimiento encuentra algunas trabas. "En estos días, la producción necesaria debe ser de 22.000 a 24.000 metros cúbicos por día. Si justo en ese momento, el río viene con mucho barro, entonces comienzan los inconvenientes de turbidez y color que se suelen percibir en verano. Con ese consumo y con las condiciones del agua sólo  se puede sacar agua cristalina para la mitad de la ciudad. Hay dos alternativas: o apurás el proceso, y le das agua a la mitad de la ciudad, o no lo hacés y das agua a todos, pero con algún nivel de color y turbidez”, decía Ennio Mazzini, presidente de la Cosag, en una nota de 2017. 

Hoy, dos años después, la realidad no ha cambiado demasiado. “Lo que paso la semana pasada, con la crecida del río Anisacate, fue excepcional. Si bien no fue la primera, y no será la última seguramente, hace 10 años que no teníamos una crecida de cinco metros. Las que tuvimos el año pasado no superaron los 3,70 metros”, explicó Mazzini, con respecto a la crecida y posterior corte de agua que tuvo lugar en la ciudad el pasado miércoles 20 de noviembre. 

Al mismo tiempo, el Presidente de la Cosag, explicó que luego de la crecida de 2015, se hicieron trabajos de mejoras en el Dique La Toma, y si bien no se cambió el diseño, algo que se considera necesario, se hicieron obras complementarias, como cámaras que permiten solucionar ciertos inconvenientes en el menor tiempo posible. 

“La crecida de la semana pasada, que incluso fue muy violenta, no lleno de arena la cañería de La Toma, lo que hizo que el inconveniente se pudiera solucionar en menos tiempo. El problema fue que al momento de la crecida, que fue el miércoles a la noche, el panorama no era bueno, porque teníamos un río crecido en cinco metros, el agua cortada, y no sabíamos que pasaba abajo. Ahí, lo único que queda para hacer, es esperar que baje el río para acceder al lugar, evaluar los daños y ver cuál es la solución”. 

La nueva planta
La obra de ampliación de la Planta Potabilizadora es una de las obras más importantes y esperadas de los últimos años. La actual planta data del año 1940, en donde la población de la ciudad era de 10.000 habitantes.

Los trabajos comenzaron en mayo de 2018. Entre las tareas llevadas adelante figura la creación de tres nuevas cisternas de almacenamiento que se incorporarán a la ya existentes. La obra supone además, la ampliación de la capacidad de tratamiento de la planta, la actualización de la tecnología de tratamiento, un nuevo sistema de bombeo – ubicado camino a Valle Alegre –  y la construcción de nuevos filtros rápidos. Además las localidades de  Villa del Prado y Valle Alegre, tendrán su servicio de forma exclusiva.

“La obra puede llegar a estar finalizada en junio o julio del año que viene. Este verano, podríamos contar con unidades de almacenamiento extras. Actualmente estamos en el orden de un millón de litros y pasaríamos a tener cinco millones doscientos”, explicó Nelson Mármol, uno de los ingenieros de la obra. Los trabajos están pensados para cubrir las necesidades de requerimiento de agua a 30 años.

El consumo y los medidores
En enero de 2012 la Cooperativa, conjuntamente con el área de ambiente de la Municipalidad, comenzó a realizar inspecciones en diferentes sectores de la ciudad, en donde se registraba un mayor derroche de agua. El problema se concentraba en ese momento, y lo sigue haciendo ahora, en el consumo excesivo. “El consumo es alarmante. Hoy en la planta estamos entregando entre 1600 y 1700 litros por día por unidad de conexión, lo que representa a unas 15.600 conexiones en la ciudad. Es una barbaridad, porque cualquier país del mundo que tiene conciencia ese número se reduce a 800 u 900 litros por día, para la misma densidad poblacional”, explicó Mármol.

Ante la necesidad de regular el uso del suministro, comenzó a barajarse la posibilidad de instalar medidores para controlar el consumo, que luego fue puesta en suspenso. "Los medidores están totalmente previstos y este año se comienza con una primera etapa de instalación. Estaríamos trabajando a partir de abril”, decía Mazzini hace siete años. 

Hoy los medidores siguen siendo una idea difícil de concretar, a pesar de ser "una de las principales preocupaciones del Intendente”. “En su momento lo hablamos con el actual Intendente, pero nunca llegaba el momento porque se priorizaban otras cosas. Hemos retomado el tema, ahora con el futuro intendente, con Marcos. Lo hemos hablado al tema y vemos que la situación de derroche es insostenible. Somos hijos del rigor, y a lo mejor la cosa no va a cambiar porque tomemos conciencia sino porque nos afecta el bolsillo” cerró Mazzini. 
 

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