Domingo 8 de Diciembre/18:47 hs
EDICIÓN IMPRESA

El fin de la trinchera legislativa

El 4 de diciembre, será la última sesión del período constitucional 2015-2019.

Por Andrés Cottini
De Nuestra Redacción

El 4 de diciembre será la última sesión del actual Concejo Deliberante de Alta Gracia. Ni una resolución ni las declaraciones en la prensa lograrán definir cómo será calificado el cuerpo legislativo a lo largo del tiempo. Si será “el peor Concejo Deliberante de la historia”, como expresó Facundo Torres Lima en más de una ocasión en la prensa; o si será el Concejo que lo forzó a que sea “el intendente con más vetos desde el retorno de la democracia”, como argumentan los concejales opositores. Si la historia la redacta Mené Carignani para su trabajo sobre los intendentes de la ciudad, va a decir una cosa. En cambio, si los vencedores narran los hechos, posiblemente la versión sea otra. La memoria es un territorio en disputa.

En los últimos meses, la interna peronista sacudió del profundo letargo que el Concejo Deliberante llevaba durante años. En 2018, por solo mencionar un año, la discusión giraba en torno a si el reconocimiento era hacia una u otra personalidad altagraciense. La noble atribución del Concejo Deliberante parecía un decidido esfuerzo por licuar la instancia deliberativa. Mientras tanto, el bloque de Unión Por Córdoba acompañaba todas y cada una de las iniciativas del Ejecutivo. La bancada oficialista, integrada en aquel entonces por la actual disidente Daniela Ferrari, aprobó la condonación de deuda a Telecom, por ejemplo. O no dio la mayoría al Proyecto de Ordenanza radical presentado en marzo del 2018 para modificar el código de ética de la ciudad. “Yo siempre trabajé en beneficio de los vecinos y no en beneficio propio”, dijo Daniela Ferrari en la última sesión sin recordar cuanto le costó comprender que los vecinos de Villa Oviedo nunca estuvieron interesados en que la calle Cervantes cambiara de nombre. 

Del mismo modo, la indignación forzada que hoy rodea a cada una de las sesiones en el recinto parece absurda. Acusaciones, chicanas y, por más que se niegue, un fuerte resentimiento empapa las casi tres horas de sesión. ¿Por qué no se admite que el juego político forma parte en toda la disputa? Más que un espontáneo altruismo hacia la República, lo evidente es una lucha despiadada de llevar agua a sus acequias. Poco dudó Roberto Brunengo en tejer la Ordenanza con el bloque de UPC para regular las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, suspender al viceintendente Juan Manuel Saieg y remover al Secretario Legislativo Javier Almada. Fue el juego político. La letra chica vista con lupa. Todo dentro de la ley y así lo confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba cuando no consideró que la maniobra implicaba un Conflicto de Poderes.  

Con la interna peronista humeante y el recinto legislativo como escenario adverso al oficialismo, la oposición hinchó el pecho con la “adquisición” circunstancial de Daniela Ferrari. “Ahora podemos tratar temas fuera de la agenda de Facundo Torres Lima”, expresó el jefe del bloque radical, Germán Rodríguez, el 1ro de agosto de 2019. Y así fue. En cada una de las sesiones, la oposición aprobó ordenanzas, resoluciones, habilitó debates y hasta negó cuartos intermedios. No sólo impuso la agenda sino que directamente manejó meticulosamente el pulso y la intensidad política semana a semana. En más de una ocasión, cuando algún concejal no estaba presente, el presidente del cuerpo Juan Manuel Saieg votó, hasta con cierto regocijo, las iniciativas opositoras.

Sin embargo, hubo momentos donde se hizo más evidente cómo todo tenía su propia intencionalidad política. En cierta ocasión, la promotora cultural Paola Piantamida se vio enredada en una disputa que nada tenía que ver con su presencia. Había sido convocada por el reconocimiento del 1° Encuentro Juvenil de Teatro. Sin embargo, la oposición marcó la cancha y comenzó una disputa sobre el Monumental Sierras innecesaria en ese momento. La cara de Paola lo decía todo.  

Más que evidente fue que en estos pocos meses desde julio, el Concejo Deliberante fue la trinchera desde donde una y otra vez se buscó desgastar al Ejecutivo. Tal vez se logró y es difícil saber cuánto tiempo más hubiesen resistido los ediles oficiales, pero lo que es ineludible, es que se habilitó una serie de debates que parecían imposibles. Aumentó también el control con los pedidos de informes sobre las canteras, las compras a PaiCor, los refuerzos de handball, los concursos para los locales del Monumental… la lista sigue. Todos los pedidos de informes fueron respondidos. Las respuestas, casi todas desaprobadas. Las ordenanzas aprobadas, vetadas. Esto también trajo un peloteo permanente donde nuevamente primó la indignación. “¿Cómo puede ser que no presenten el Presupuesto 2020?” se indignó, nuevamente, un radical. “Para que se va a presentar el Presupuesto y la Tarifaria si es obvio que la van a desaprobar. No vamos a hacerle  el caldo gordo”, dijo una alta fuente del Ejecutivo. 

Por esto, cada uno de los tres sectores involucrados en la disputa política utilizaron los recursos y las interpretaciones a la que se presta la letra escrita: no firmar ordenanzas aprobadas por el Concejo, presentar pedidos de informe, desaprobarlos, no abrir comisiones, desestimar el informe de las cuentas públicas, presentar mociones de orden a minutos de comenzada la sesión, remover un secretario legislativo, vetar ordenanzas, no presentar quorum para recibir un pedido de informes o presentarse en un horario donde no hay nadie que pueda recibir las respuestas. Todo es parte del juego.

Sin embargo, el escenario que ha movido el avispero durante los últimos meses acaba. El próximo miércoles 4 de diciembre será la última sesión, pero la lucha no se disipará sino que tomará nuevas formas. La UCR obtuvo el tribuno de cuentas y, como aseguró Leticia Luppi, la estrategia será intentar trabajar en bloque con los concejales de Alta Gracia Crece. ¿Lograrán manejarle la agenda a Marcos Torres Lima como lo hicieron en los últimos meses a Facundo? ¿Qué pasará con el sector vinculado a Walter Saieg? ¿Estará como él dice “Más allá de la que pasa en la ciudad y el Departamento” o intentará construir poder de cara al 2023? Lo único claro es que la conformación del nuevo Concejo Deliberante no da garantías suficientes para suponer obsecuencia del bloque oficialista. 
 

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