EDICIÓN IMPRESA

El bloqueo cumple 1 año

En octubre, se cumplió el primer aniversario del acampe de los vecinos de Villa Parque Santa Ana.

Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción
 
En el kilómetro 794 de la ruta nacional 36 un espacio colorido y lleno de cubiertas llama la atención de los automovilistas que circulan por la autopista Córdoba - Río Cuarto. Allí están acampados, desde hace un año, los vecinos autoconvocados de Santa María Sin Basura. En el ingreso del camino La Morita, se asentaron con un solo objetivo: detener la instalación en esos terrenos del predio de tratamiento de basura que Cormecor busca instalar a pocos kilómetros de la localidad de Villa Parque Santa Ana. 

Lo que empezó siendo un tolderío improvisado de carpas y lonas, con el pasar de los meses fue mutando y se convirtió en el hogar de muchos de los activistas. Santos, estampitas, plantas y murales revisten las paredes de un espacio lleno de conversaciones, debates interminables e incontables historias que se fueron sucediendo a lo largo de poco más de un año. Cada objeto tiene su significado y cada persona tiene su porqué para aportar a la causa. El espacio se conforma de vivencias y relatos, variados y diferentes, que terminan amalgamando una historia común, conformada por distintas formas de ser, pensar y creer. "Este lugar se fue armado con la colaboración de todos los vecinos que forman parte del grupo. Cada uno fue contribuyendo con algo que tenía valor afectivo y significado, y todos nos fuimos apropiando de este lugar y sus diferentes rincones. Por ejemplo tenemos un pequeño santuario con imágenes y estampitas que fueron trayendo. Yo no soy creyente, pero de vez en cuando le pido algo a la Virgen”, relata sonriendo Franco Reynoso, de Villa Parque Santa Ana, quien se instaló en el acampe desde el día 1 y se aquerenció del lugar, que se volvió su propia casa. Allí pasó todas las estaciones del año; cortó un pan dulce en Navidad y brindó con una copa de sidra en Año Nuevo. 

Recuerda Franco que a raíz de este conflicto hubo un antes y un después, que la decisión que adoptaron el 26 de octubre de 2016 le cambió la vida. "Yo no le daba mucha bola a lo que decía la gente, porque estaba muy descreído de la sociedad y tenía muchos prejuicios con los vecinos. Al principio pensaba que eran unos gringos de campo agrandados. Pero después me fui metiendo en el tema, fui conociendo las consecuencias del basural y sobre todo a la gente. Y entonces me di cuenta que estaba equivocado…”. Por eso cuando se propuso la idea del acampe no lo dudó y fue uno de los primeros que aceptó quedarse.

"Si algo tuvo de bueno todo esto es que nos permitió unirnos y conocernos como vecinos” recuerda Franco mientras toma un mate amargo, uno de sus fieles compañeros en las horas de vigilia. "Muchos de nosotros no sabíamos quién vivía al lado, pero esta lucha nos permitió saber quién era el otro, dejando de lado las diferencias de clase y los prejuicios sociales, para luchar por un mismo objetivo: la salud para nosotros y para nuestros hijos”.

Frente a esta situación que califican de "sumamente injusta”, los acampantes han decidido resistir con la justicia de su reclamo: "Nadie debería tener derecho a instalar un basural tan cerca de una localidad sin tener el acuerdo de los vecinos que van a sufrir las consecuencias”. Quizás por eso suman cada día más adeptos y ya casi no se sorprenden de la solidaridad que reciben, incluso cuando toman medidas como cortar la ruta. "Todos los días pasan autos tocando bocina por el acampe, como una forma de demostrarnos su apoyo”, sostiene Franco.

Visiblemente emocionado, el hombre reivindica el acampe como medida de lucha y como lugar de encuentro solidario."Este espacio que fue y es testigo de incontables sapiencias, acunó diversos aromas y la música de muchos artistas. ¿Cómo no quererlo? ¿Cómo no sentirnos orgullosos? ¿Cómo no seguir apoyando? Si este lugar ha sido testigo de una gran transformación, grandes contrastes de colores desde el negro gastado de las gomas de autos y camiones hasta el verde intenso de la flora que lo rodea. Cómo no querer este espacio que sirvió y sirve como la amalgama perfecta entre las diversas realidades que existen en nuestro pueblo”. Las palabras de Franco reflejan el sentir de todos los vecinos que conforman el grupo -alrededor de 100 miembros activos- y  que continúan al pie de la lucha en medio de un conflicto que no vislumbra ninguna solución, al menos a corto plazo.

Y según el ambiente que se respira en el lugar, la fe y el compromiso de los que están, parece que mientras no se logre una solución, se mantendrá el acampe en el predio de Cormecor. "Acá nos vamos a quedar. Estamos convencidos de que nuestro reclamo es justo y no vamos a tolerar el avasallamiento de los políticos, porque no son ellos los que van a tener que vivir con un basural al lado de sus casas. Nos vamos a quedar para proteger nuestro bienestar y las salud de todo un pueblo que tiene convicción y compromiso”. 
 
Años buscando la solución al tratamiento de los residuos
- Junio de 2012: Firma del convenio intercomunal entre el Gobierno de la Provincia de Córdoba, la Municipalidad de Córdoba y los Municipios y Comunas del Gran Córdoba con el objetivo de  constituir un Ente Intercomunal para trabajar en el tratamiento y disposición final de los residuos sólidos urbanos. 

- Agosto de 2012: Se encarga el estudio de sitio para el emplazamiento de la planta del Centro de Tratamiento y Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos.

- Mayo de 2013: Se firma el acta constitutiva de Cormecor, conformada por la Municipalidad de Córdoba, los Municipios de Río Ceballos, Malvinas Argentinas, Despeñaderos, Alta Gracia, Villa Allende, La Calera y Estación Juárez Celman, las Comunas de Villa Los Aromos y Villa La Bolsa y el Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (SURRBAC).

- Noviembre de 2014 – Cormecor presenta el proyecto del futuro complejo ambiental.

- 7 de octubre 2016 – Cormecor toma posesión formal de las tierras en las cuales se construirá una planta de tratamientos de residuos.

- 12 de octubre 2016 – Primer corte de ruta contra  el proyecto de Cormecor. Vecinos de Villa Parque Santa Ana realizan el primer corte de la Autovía Atilio López, en protesta por la instalación del predio de residuos domiciliarios de Cormecor en la zona.

- 26 de octubre de 2016: Comienza el acampe en el predio de Cormecor. 

- 30 de octubre de 2016: Los vecinos realizan diferentes escraches contra las autoridades de Cormecor. Al mismo tiempo, comienzan las denuncias penales y ante el INADI.

- Diciembre de 2016: El Tribunal Superior de Justicia frena las obras atendiendo a uno de los recursos de amparo presentado por los vecinos de Santa Ana. 

- Mayo de 2017: Brunengo propone una planta de separación de residuos. 

- Julio de 2016: Se extiende el plazo para continuar llevando la basura de los municipios al predio de Piedras Blancas. 

- Septiembre de 2017: La Universidad de Córdoba, por medio de los Ingenierio Yorio y Macaño, avala el estudio de impacto ambiental presentado por Cormecor. 

- Octubre de 2017: el rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Hugo Juri responde a la Cámara I en lo Contencioso Administrativo, señalando que el Informe Preliminar presentado por los ingenieros Yorio y Macaño, "no representa de manera unánime el criterio de la comunidad universitaria”. Por tal motivo, indicó que no es posible contestar el nuevo requerimiento de la Cámara de un Informe Final en los plazos exigidos.
 
OPINIÓN
(Por Stefanía Tomalino, de nuestra redacción)
El tratamiento de la basura y la disposición final de los residuos es un problema que aqueja al mundo entero y que aún hoy no encuentra una solución definitiva. Un sistema que genera toneladas de productos residuales no logra resolver qué hacer con ellos y las políticas de Estado buscan palear una situación que tiene raíces profundas y demanda educación y conciencia para ser resuelto. 

En la ciudad de Córdoba y alrededores las soluciones provisorias se fueron agotando, con decisiones a nivel local que involucraron el saneamiento de los basurales a cielo abierto, como sucedió en la ciudad de Alta Gracia en 2013. Mientras tanto, la basura de Córdoba y el Gran Córdoba se amontona en Piedras Blancas, que llega al borde del colapso. 

El plan A, el único plan hasta el momento, es la instalación de la planta de tratamiento y disposición final de residuos, ideada por la Corporación Intercomunal para la Gestión Sustentable de los Residuos Sólidos Urbanos del Área Metropolitana de Córdoba (Cormecor). Varias localidades se sumaron a la iniciativa, entre ellas Alta Gracia. El proyecto avanzó, pero el ente se encontró con una demora imprevista: la resistencia de los vecinos de Villa Parque Santa Ana frente a esa posibilidad. 

"No los vamos a dejar entrar”. La frase se repite en cada entrevista y en cada comunicado de los vecinos autoconvocados de Santa María Sin Basura, que agrupa personas de Villa Parque Santa Ana y localidades aledañas. El grupo alega que el impacto ambiental para la zona no se ha evaluado correctamente, al no tenerse en cuenta, entre otras cosas, el alto grado de inundabilidad de la zona, por las corrientes presentes en el lugar. "Que cada localidad se haga cargo de su basura”, sostienen los vecinos. La solución parece inviable para las autoridades de cada localidad, y del mismo Cormecor, que alega que la viabilidad del tratamiento de los residuos está directamente relacionada con el volumen que generen los mismos.

Mientras tanto, la basura se sigue acumulando y su peso recae en las espaldas de quienes toman las decisiones. El conflicto se agudiza y el tiempo apremia, pero en el corto plazo no se distingue una solución que concilie todos los intereses. 





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