EDICIÓN IMPRESA

Una propuesta ecológica ante el crecimiento urbano

El taller de cubiertas vivas concluirá con la instalación de una terraza verde en el edificio municipal.

Por Julia Conalbi
De Nuestra Redacción
 
Polución, efecto invernadero o isla de calor no son, desde hace tiempo, palabras desconocidas para la mayoría de la población mundial. Los problemas acarreados por la contaminación y el crecimiento de las ciudades cada vez son más difundidos, conocidos y estudiados en todo el planeta. A medida que estos inconvenientes se agravan, también surgen propuestas alternativas que plantean cambiar algunos aspectos del modo de vida de los seres humanos en las grandes ciudades para evitar el calentamiento global, la contaminación y demás efectos que llevarían al éxodo o la autodestrucción.

La Organización de las Naciones Unidas realizó en marzo de este año un estudio que determinó que debido al acelerado proceso de urbanización a nivel global, se prevé que para el año 2050, un 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades. Sin embargo, la entidad señala que este proceso no tendría que implicar, necesariamente, un aumento de la contaminación en las ciudades. Por eso, transformar las urbes en zonas verdes, sostenibles, saludables y acogedoras donde vivir ha sido la propuesta escogida este año en la conmemoración del Día Internacional de los Bosques, que se recuerda cada 21 de marzo.

El pasado 10 de abril, comenzó en Alta Gracia el primer taller de techos vivos, dictado por el arquitecto Armando Gross y organizado por la Fundación Participar Santa María."Un  techo vivo es un tipo de techo que se encuentra parcial o totalmente cubierto de vegetación. Es un techo antiguo, que tiene muchos siglos y que fue utilizado tanto en climas fríos como en Escandinavia, en el norte de Europa, en Canadá, o en climas cálidos como en Tanzania, porque tiene una serie de beneficios de acuerdo a sus propiedades térmicas. Esto lo hacía muy beneficioso para las civilizaciones de la antigüedad. Hoy en día, se siguen utilizando y además de brindar propiedades térmicas brinda protección contra la polución en el aire, limpia de partículas, absorbe las aguas pluviales”  explicó a Sumario, el diario de los viernes, Damián Mola, coordinador de la fundación.
 
La intención del curso, además de difundir esta técnica que, según explicó Mola, no se enseña en las universidades ni facultades de arquitectura o ingenierías, es promover el ahorro energético en los hogares que lo implementen. "Apuntamos a que la gente tenga que prender menos la estufa en invierno o el ventilador o aire acondicionado en verano”.

Prueba piloto en Alta Gracia

Rubén Aymale y Mariana Eguía son arquitectos pioneros en la ciudad en el tema de las terrazas verdes. En 2016, pidieron al Concejo Deliberante una excepción al código de edificación para poder realizar en su hogar un techo vivo. La ordenanza se promulgó casi un año más tarde y en febrero de 2017 ellos instalaron la cubierta verde en el techo de su casa.

"Teníamos la inquietud de hacerlo, de probarlo, de ver cómo funcionaba realmente y decidimos hacerlo. Hicimos una prueba piloto en casa y convertimos todo el techo en una terraza viva” explicó Aymale. "Tenemos el techo desde hace un año y un par de meses y la verdad es que funcionó muy bien. Lo primero que notamos fue el cambio de temperatura. Cuando lo pusimos era verano y la temperatura adentro de la casa se redujo enseguida”.

En cuanto a los edificios públicos, la instalación de un techo vivo en la sede de la Municipalidad de Alta Gracia de Belgrano 15, coronará el curso dictado por Gross. El taller tiene una duración de dos meses y para finales de mayo o principios de junio se estima que se implementará el techo vivo en dos sectores del edificio municipal, pertenecientes a la Secretaría de Gobierno y los baños. "Son dos cubiertas que se van a instalar en la Municipalidad; ambas sobre techos preexistentes, una sobre loza y la otra sobre chapa. Es interesante, porque en el taller se van a ver los dos tipos de construcciones de techos vivos; las que son en edificios preexistentes y las edificaciones nuevas pensadas para crear la cubierta”.

La casa como un ente vivo

La propuesta de las cubiertas vivas implica cambios en el modo de vida a los que las personas están acostumbradas. Los techos vivos son excelentes aislantes térmicos, pueden desarrollar hasta ocho grados menos en verano y diez grados más en invierno; aíslan sonidos; aumentan la vida útil del techo y retienen y purifican aguas pluviales. Esas son algunas de sus ventajas. Pero contar con un techo vivo implica además un trabajo distinto de mantenimiento de la casa. "Todas estas soluciones ecológicas implican la idea de que la casa está viva y que hay que mantenerla. Por eso, lleva un trabajo de mantenimiento mayor, pero las ventajas se notan. La primera que sentimos nosotros fue el ahorro energético” señaló Aymale conforme con los resultados de la prueba realizada en su casa.
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