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Monseñor Angelelli: será homenajeado en Alta Gracia

Se realizará en Alta Gracia un homenaje a Angelelli. Se va a proyectar el primer documental de su vida y obra.

(Alta Gracia, de nuestra redacción) "No vengo a ser servido sino a servir. Servir a todos, sin distinción alguna, clases sociales, modos de pensar o de creer; como Jesús, quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres”. Estas fueron palabras pronunciadas por Monseñor Enrique Angelelli al asumir la conducción del Obispado de La Rioja, en 1968.
El sábado 16 de septiembre, se llevará a cabo un Cine-Debate conmemorando el aniversario del asesinato del Obispo. Organiza la Iglesia Evangélica Jesús Para Todos de Alta Gracia, la Iglesia Evangélica Metodista Argentina junto a la Cátedra de Psicología y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Córdoba y la Cátedra Libre del Monseñor Angelelli de la Universidad Católica de Córdoba.
Tendrá lugar en la Casa de la Cultura, sobre calle España 76, a las 18. La entrada será libre y gratuita, y contará con la presencia de María Eugenia Coseano, sobrina de Angelelli; Luis Baronetto, ex Secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba y director de Tiempo Latinoamericano y Mario Bomheker, director del documental "Con un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio”, que se proyectará en el lugar. Luego de la proyección, tanto los invitados como el público, tendrán la posibilidad de debatir.
El documental realizado en 1985 para la televisión alemana y estrenado un año más tarde, fue el primer relato sobre la vida del obispo de La Rioja.
Jessica Maidana y Esteban Morales, adscriptos de la Cátedra Psicología y Derechos Humanos dieron el puntapié para la organización de esta actividad. 
En diálogo con Sumario, el diario de los viernes, Morales manifestó que el objetivo es "recuperar el legado de Angelelli, retomar el proceso judicial llevado a cabo en esa época, como así también recobrar su palabra”. Por otro lado, Maidana apuntó a una frase del Obispo: "Pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresión”, y en ese sentido remarcó que la expresión "encierra un llamado que Jesús nos hace a todos para trabajar por la dignidad, y esto une tanto a los cristianos como las organizaciones e instituciones, y es por eso que lo trabajamos en conjunto”.

Su labor pastoral con y para el pueblo
Enrique Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923. En Villa Eucarística, en el Colegio de las Hermanas Adoratrices Españolas, terminó sus estudios primarios. A los 15 años, ingresó al Seminario Metropolitano de Córdoba. Cursó hasta el tercer año de teología, y a mediados de 1948 fue enviado a Roma, donde el 9 de octubre de 1949 recibió la ordenación sacerdotal; obteniendo después la Licenciatura en Derecho Canónico. En 1968, Papa Pablo VI lo designó Obispo de La Rioja y tomó posesión de esa diócesis a partir del 20 de agosto del mismo año. Realizó sus estudios sacerdotales en Roma, especializándose en Derecho Canónico; fundó en Córdoba la Juventud Obrera Católica y fue asesor de la Juventud Universitaria Católica.
Tuvo una enorme comprensión por los más humildes y por los tiempos que le tocaba vivir. Desde la experiencia de su tierra y de su pueblo, constantemente se esforzó por romper las estructuras de injusticia para que la tierra, el trabajo, el pan y el agua fueran para todos. Sus misas dominicales llegaron a ser transmitidas por radio hacia todos los rincones de la provincia. Pero en una Argentina en la que se agudizaban los conflictos sociales, pronto encontró la enemistad del clero conservador del país, de los dirigentes de las Fuerzas Armadas y de los sectores poderosos de La Rioja. 
Su temprana calvicie le valió el apodo de "Pelado”, que recibía con cariño de sus compañeros, colaboradores y amigos. Compenetrado con la realidad local, de la que asumió su cultura, también reflejada en la "chispa” de tonada cordobesa. Fue profesor en el Seminario Mayor de Córdoba y otros institutos de estudios, colaborando paralelamente con la pastoral universitaria.
Su voz en defensa de los más débiles se hizo sentir; y provocó la abierta oposición de los poderosos que se creían también dueños de la religión católica. Más agresiva y violenta fue la persecución cuando de las palabras se pasó a los hechos. Lo que aparecía como el camino al destierro, se transformó en el escenario episcopal que movilizó a amplios sectores riojanos sumidos en la postergación, promoviendo la revalorización de la religiosidad popular, la renovación de la catequesis, la formación de comunidades eclesiales y cooperativas de campesinos, así como la organización sindical de los peones rurales, los mineros y las empleadas domésticas. 

Su asesinato
Los terratenientes y los sectores de poder ligados a la usura, la droga y la prostitución, que Angelelli denunció sin tapujos, promovieron campañas de calumnias y difamaciones a través del diario El Sol, de Tomás Álvarez Saavedra. Y agresiones físicas, como las sufridas en Anillaco en junio de 1973 en las fiestas patronales de San Antonio, cuando fue apedreado junto a sacerdotes y religiosas.
Meses antes de su muerte, Angelelli denunció sistemáticamente las persecuciones, hostigamientos, torturas y asesinatos de la dictadura. En julio de 1976, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron asesinados en la localidad de El Chamical, en La Rioja. El obispo decidió ir al lugar, iniciar por su cuenta las investigaciones y denunciar los motivos de los asesinatos.
El propio Angelelli había reunido una carpeta de pruebas que daban cuenta de que los curas habían sido sacados de la casa en la misma noche de su muerte por varios hombres armados de civil y con credenciales de la Policía Federal. Al día siguiente, los sacerdotes fueron encontrados acribillados a balazos en las afueras del pueblo. Uno de ellos tenía evidentes signos de tortura.
Sus amigos y sacerdotes le habían pedido que dejara La Rioja. Sin embargo, decidió permanecer y hacerse cargo personalmente de la investigación por los asesinatos de los curas de El Chamical.
El 4 de agosto de 1976, el cuerpo del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, fue encontrado al costado de la ruta 38, camino a la capital provincial. La camioneta furgón en la que viajaba dio varias vueltas antes de que saliera expulsado. Su acompañante, el entonces vicario episcopal, Arturo Pinto, sufrió numerosos golpes y perdió la conciencia, pero salvó su vida. Cuando la policía encontró el cuerpo de Angelelli, estaba llamativamente dispuesto sobre la tierra, y en la camioneta llevaba una valija con documentos recogidos para esclarecer los crímenes de los sacerdotes.
La policía bloqueó la zona e incautó el vehículo. Pocas horas después, la carpeta con toda la documentación probatoria estaba en el despacho del Ministro del Interior de la dictadura, general Albano Harguindeguy.
Del caso sólo trascendió la versión de un accidente. Aunque el diario L’ Osservatore Roano, órgano oficial de El Vaticano calificó el hecho como "un extraño accidente”. El cardenal Juan Carlos Aramburu negó que el hecho se tratara de un crimen y la investigación se cerró.

Revés de la Justicia
Con el retorno de la democracia, el juez de La Rioja, Aldo Morales, reabrió el expediente y dictaminó que la muerte de Angelelli se trató de "un crimen fríamente calculado y esperado por la víctima”. Sin embargo, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y los indultos del presidente Carlos Menem impidieron que las investigaciones continuaran contra el general Luciano Benjamín Menéndez, titular del Tercer Cuerpo de Ejército durante el terrorismo de Estado, y los militares José Carlos González, Luis Manzanelli y Ricardo Román Oscar Otero.
En 2005, la derogación de las leyes de impunidad permitió que el crimen se investigara como Delito de Lesa Humanidad, y cinco años más tarde se imputó en el expediente al ex dictador Jorge Rafael Videla, a Menéndez y a otros doce militares y policías. El 4 de julio de 2014, Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de Angelelli.
La Legislatura riojana sancionó una ley que declara al 4 de agosto feriado provincial, día en que fue asesinado Enrique Angelelli. Dicha provincia le pide ahora al presidente Mauricio Macri que considere la posibilidad de incorporar la fecha a la grilla de feriados nacionales. El proyecto fue impulsado por dirigentes de Derechos Humanos y contó con la adhesión de todos los bloques.

Fuente: Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), Nunca Más, Buenos Aires, Editorial Eudeba, 1984.
Biografía de Monseñor Enrique Angelelli. Revista Centro Tiempo Latinoamericano, Córdoba, Argentina.

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